El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha lanzado una advertencia sobre el impacto de la tokenización de activos financieros, señalando que esta tecnología podría tanto fortalecer como fragmentar el sistema financiero mundial, dependiendo de las decisiones regulatorias que se adopten. El análisis, publicado el 2 de julio por Tobias Adrian, asesor financiero del organismo y director de su Departamento de Mercados Monetarios y de Capital, destaca que la digitalización de la propiedad y transferencia de activos mediante tokens introduce cambios profundos en la ejecución, compensación y liquidación de operaciones, ahora realizadas de forma simultánea a través de contratos inteligentes.

Tres modalidades de dinero digital para liquidar operaciones

El FMI identifica tres variantes de dinero digital aptas para la liquidación de operaciones tokenizadas. En primer lugar, los depósitos bancarios tokenizados, que representan digitalmente un depósito existente manteniendo el marco regulatorio tradicional. En segundo lugar, las stablecoins, cuyo valor se mantiene vinculado a un activo de referencia, pero cuya estabilidad depende de la calidad de las reservas y la solidez del emisor, habiendo demostrado vulnerabilidad en períodos de tensión, según Adrian. Por último, las reservas de banco central tokenizadas, que eliminarían el riesgo de crédito del activo de liquidación, aunque requerirían que los bancos centrales supervisen de cerca las nuevas infraestructuras programables, una opción que el FMI considera la más segura.

Bancos y mercados bajo una nueva lógica

La tokenización no eliminaría a los bancos, pero transformaría su financiación y gestión de riesgos. En el pasivo, los depósitos tokenizados unificarían pagos, liquidación con clientes y funciones de tesorería en una sola plataforma digital. En el activo, el crédito tokenizado permitiría incorporar reglas como la acumulación de intereses o activaciones automáticas de garantías mediante contratos inteligentes, haciendo continuo el monitoreo de riesgos. En los mercados de capital, la emisión, negociación, liquidación, custodia y cumplimiento normativo se comprimirían en un flujo integrado, reduciendo el riesgo de contraparte pero aumentando la demanda de liquidez, lo que podría exacerbar el estrés en momentos de turbulencia.

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Contratos inteligentes: mayor supervisión y mayor riesgo

Adrian advierte que la actividad tiende a concentrarse en unas pocas plataformas de libro compartido con acceso restringido, lo que mejora la liquidez pero incrementa la importancia de la resiliencia operativa y la ciberseguridad, especialmente ante el aumento de ataques y vulnerabilidades en contratos inteligentes, muchos asistidos por inteligencia artificial. Los contratos inteligentes críticos podrían volerse “demasiado importantes para fallar”, exigiendo una supervisión similar a la de las instituciones financieras sistémicamente importantes. Además, los participantes del mercado necesitan claridad sobre si los registros tokenizados constituyen prueba de propiedad definitiva y si la finalidad de liquidación está reconocida legalmente en cada jurisdicción.

Riesgos para economías emergentes

Para las economías emergentes y en desarrollo, el FMI alerta sobre peligros de fuga de capitales, sustitución acelerada de moneda y erosión de la soberanía monetaria, especialmente si las stablecoins privadas de alcance global se convierten en el medio de pago dominante. La falta de claridad legal podría mantener la tokenización fragmentada y periférica, según el análisis.

Optimismo de la industria vs. regulación

A pesar de las advertencias, el optimismo del sector es notable. Un informe de Citi de junio de 2026 proyecta que el mercado de activos tokenizados crecerá 323 veces para 2030, pasando de 17.000 millones de dólares actuales a unos 5,5 billones. Datos de RWA.xyz indican que la capitalización de estos activos superó los 32.000 millones de dólares en junio de 2026, frente a los 6.000 millones de enero de 2025, un incremento del 433% en 18 meses. Brian Armstrong, CEO de Coinbase, afirmó que la tokenización de acciones podría dar acceso a mercados estadounidenses a 4.000 millones de personas excluidas, condicionado a la aprobación de la ley Clarity Act en el Congreso de EE. UU. Sin embargo, el FMI insiste en que sin claridad legal, la tokenización seguirá siendo fragmentada y periférica.

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