El analista financiero Henrik Zeberg lanza una alerta contundente: la economía de Estados Unidos ya está sumergida en una fase recesiva, aunque la mayoría de los actores en Wall Street aún no lo reconozcan. En su reciente ensayo titulado “The Quiet Hand”, publicado el 1 de julio de 2026, el estratega traza un paralelismo con el inicio de la crisis de 2008 y sostiene que los indicadores clave ya muestran señales de contracción.

Una paradoja inquietante

Zeberg subraya que, mientras los principales índices bursátiles se encuentran en niveles récord, los fundamentos económicos presentan un deterioro silencioso. Según su análisis, esta combinación de mercado eufórico y economía debilitada ha precedido a los grandes colapsos de 1929, 2000 y 2007. El experto critica que el mercado de valores ignore las advertencias, concentrándose en la “mano ruidosa” —grandes OPI, auge de la inteligencia artificial— mientras pasa por alto la “mano silenciosa”: el consumidor.

El termómetro que llega tarde

El argumento de Zeberg se apoya en un indicador concreto: la probabilidad de recesión calculada por el propio mercado. Recuerda que en diciembre de 2007, cuando la crisis ya había comenzado, esa lectura era de apenas 6%. Hoy, tras haber escalado cerca del 40% en 2025, ha vuelto a caer al 5-6% en junio de 2026, replicando exactamente el nivel que marcó el inicio de la Gran Recesión. Para Zeberg, la ausencia de preocupación no equivale a ausencia de peligro; la calma actual es, precisamente, la señal de alarma.

Consumidor al límite: empleo, ahorro y deuda

El estratega pone el foco en el mercado laboral. La media móvil de doce meses de nóminas no agrícolas se sitúa en unos 63.000 empleos mensuales, por debajo del umbral que históricamente ha marcado la entrada en recesión desde 1970. Además, la duración media del desempleo alcanza las 26 semanas, un 50% más que antes de la crisis de 2008. Zeberg también destaca que el empleo a tiempo completo se ha reducido en 1,7 millones desde enero de 2025, con 79.000 puestos menos solo en mayo de 2026, mientras crece la proporción de trabajo parcial.

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El deterioro se traslada al bolsillo de los hogares. La tasa de ahorro personal se ha desplomado al 3%, regresando a los niveles previos a la crisis de 2008, tras haber alcanzado el 26% durante la pandemia. Paralelamente, la morosidad en tarjetas de crédito a más de 90 días ronda el 13%, igualando el pico de 2010, pero con una diferencia alarmante: entonces ese nivel se registró después de la recesión; hoy se alcanza sin que se haya declarado oficialmente una contracción.

Vivienda y sobrevaloración bursátil

Zeberg considera la vivienda como el eslabón más adelantado del ciclo. Los inicios de construcción por habitante han caído cerca de un 22%, alineándose con la línea que precedió a cada recesión desde 1970. Mientras tanto, el mercado de valores exhibe la mayor sobrevaloración de la historia: el CAPE de Shiller se sitúa en 40, cercano al pico de 2000, y el Indicador Buffett —capitalización bursátil total sobre PIB— alcanza el 236%, superando los niveles de 1929, 2000 y 2007. Como broche, el analista menciona la mayor OPI de la historia, la de SpaceX, valorada en unos 1,8 billones de dólares, con rentabilidad negativa.

¿Cuándo llegará el techo?

Zeberg aclara que no está pronosticando un desplome inmediato. De hecho, anticipa que aún podría producirse un rally fuerte, incluso “violento”, hacia el techo final. Su tesis distingue dos relojes: la economía se deteriora primero, en silencio, mientras el mercado hace techo después, en pleno estruendo. Ese patrón se repitió en 2000 y 2007. Por eso sitúa el máximo bursátil en el tercer trimestre de 2026 o, a más tardar, en el cuarto.

Bitcoin y el ecosistema cripto

Aunque el análisis de Zeberg no menciona directamente a bitcoin, el estratega ya ha advertido en ocasiones anteriores que la criptomoneda podría desplomarse entre un 90% y un 95% en un escenario de crisis financiera, al considerarla un activo de alto riesgo correlacionado con los mercados bursátiles. También señaló a Strategy como un posible foco de contagio. En eventos críticos recientes, como la pandemia o los aranceles, bitcoin ha mostrado un comportamiento típico de activo de riesgo, cayendo junto a las bolsas.

Una invitación a la cautela

Zeberg cierra su ensayo con una invitación: guardar su texto y volver a él en seis o doce meses para contrastarlo con la realidad. No es su primera advertencia; ya en diciembre de 2025 cuestionó las compras de letras del Tesoro por parte de la Reserva Federal, interpretándolas como señal de que la economía se estaba desplomando. El lector debe tomar este análisis con mesura: ni descartarlo por venir de un perfil bajista ni asumirlo como un destino inevitable. Entre el optimismo ciego del mercado y el fatalismo crónico existe un terreno intermedio: el escepticismo informado.

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