La rivalidad por el acceso a la energía entre la minería de Bitcoin y las instalaciones de inteligencia artificial (IA) está mostrando un claro ganador hasta el momento. La IA está ganando terreno por su mayor rentabilidad y flujos de ingresos más predecibles, impulsada por la enorme y constante demanda que enfrenta actualmente.
Una nueva investigación revela capacidades inesperadas de la IA
Un reciente estudio, difundido en arXiv el 23 de junio por la startup Emerald AI en colaboración con el Instituto de Investigación de Energía Eléctrica de EE. UU. (EPRI), la operadora de red National Grid, y las compañías NVIDIA y Oracle, sugiere que esta tendencia podría intensificarse. El motivo es que la IA comienza a demostrar una cualidad que hasta ahora era el principal argumento de la minería para obtener un trato preferencial de las redes eléctricas: la capacidad de ser flexible y reducir su consumo de manera rápida y voluntaria.
Flexibilidad energética: el nuevo atributo de la IA
Esta flexibilidad, que tradicionalmente se asociaba a la minería de Bitcoin, permite interrumpir las operaciones durante periodos específicos cuando la red eléctrica enfrenta situaciones de estrés. La energía liberada puede destinarse a otros fines, como calefacción o refrigeración de hogares en horas de máxima demanda.
El estudio documentó que un clúster de IA de 130 kW (kilovatios) con 96 unidades de procesamiento gráfico (GPU) NVIDIA Blackwell Ultra logró reducir su consumo hasta un 40% en menos de un minuto, cumpliendo con el 100% de más de 200 señales de ajuste enviadas por National Grid y EPRI. Este clúster operó durante cinco días en un centro de datos de Nebius en Londres, utilizando la plataforma de gestión Conductor de Emerald AI.
Migración geográfica de carga: otra herramienta clave
El informe también describió un segundo caso: la transferencia del 10% del tráfico de inferencia (procesamiento de modelos de IA ya entrenados) desde un clúster de Oracle con GPUs NVIDIA H100 en Ashburn, Virginia, hacia otro en Chicago, Illinois, durante un pico de demanda invernal de Dominion Energy.
Este desplazamiento geográfico de carga (conocido como geo-shifting) produjo solo un aumento de 30 milisegundos en el tiempo hasta el primer token, es decir, el retardo en la generación de la primera palabra de una respuesta por parte del modelo de IA, según los investigadores.
Implicaciones para la minería de Bitcoin
Si la capacidad de apagarse rápidamente deja de ser un rasgo exclusivo de la minería de Bitcoin, aunque sea a escala piloto como demostró el estudio, el argumento que la industria minera utilizaba para justificar un trato regulatorio favorable pierde parte de su singularidad. Esto ocurre justo cuando la competencia por la energía se inclina hacia la IA debido a su rentabilidad y demanda, lo que podría profundizar la brecha en el futuro cercano.
En conclusión, la nueva evidencia sugiere que la inteligencia artificial está desarrollando herramientas que les permiten competir directamente con la minería de Bitcoin en el ámbito de la flexibilidad energética, un factor que antes era considerado exclusivo de los mineros y que les daba una ventaja estratégica en las negociaciones con las redes eléctricas.