La morosidad en el entramado financiero de Argentina no deja de agravarse, y ya ha dejado a aproximadamente siete millones de personas sin la opción de obtener nuevos préstamos. Esta alarmante cifra surge de un estudio encargado por la consultora 1816, que se apoya en los registros de la Central de Deudores del Banco Central (Cendeu).

Un incremento sostenido de la mora

Según el análisis, la tasa de impagos en préstamos destinados a hogares escaló del 12,1% en abril al 12,7% en mayo de 2026, marcando diecinueve meses consecutivos de alza. Como consecuencia directa, más de una cuarta parte (27%) de quienes habían contraído financiamiento han sido etiquetados como deudores de alto riesgo por las entidades bancarias, al acumular retrasos superiores a los 90 días.

La mora, que mide el porcentaje de individuos o compañías que no cumplen con sus obligaciones en los plazos fijados, se ha disparado. Un atraso que supera los tres meses clasifica al deudor en las categorías más riesgosas del Cendeu, lo que mancha su historial crediticio y le cierra las puertas a nuevos créditos.

El informe de 1816 revela una aceleración preocupante. La tasa de mora en las familias se ha quintuplicado en menos de dos años: saltó del 2,5% en octubre de 2024 al 12,7% estimado para mayo de 2026. Esta escalada es calificada por la consultora como la más significativa desde el fin de la convertibilidad, el esquema que mantuvo el peso atado al dólar hasta 2002.

El sector empresarial tampoco escapa del deterioro. La mora corporativa pasó del 3,3% al 3,5%, mientras que el promedio del sector privado no financiero subió del 7,3% al 7,7%. El gráfico adjunto ilustra cómo la irregularidad en los préstamos a particulares se aceleró bruscamente desde mediados de 2025, alcanzando el 12,7%, muy por encima de los niveles empresariales.

El crédito se contrae

Este incremento de la mora ya está impactando en la oferta de nuevos préstamos. Desde principios de 2026, los bancos privados han recortado de forma notable el crecimiento real del crédito, mientras que la banca pública ha logrado mantener una expansión más moderada. Para los analistas de 1816, esta divergencia evidencia una postura más prudente por parte de las entidades privadas ante el empeoramiento de la calidad de sus carteras.

La consultora subraya que para que la mora comience a descender no basta con que los deudores pongan al día parte de sus pagos. Se necesita que el volumen total de préstamos vuelva a expandirse con fuerza, de modo que los créditos morosos representen una porción menor dentro del sistema.

Un problema generalizado

El deterioro ya no se limita a casos aislados. De las 30 entidades con mayor volumen de préstamos a familias, 26 registraron en mayo un aumento de la morosidad en comparación con abril, lo que indica que el fenómeno se ha extendido a casi todo el sistema financiero. Según 1816, esta situación limita la capacidad del crédito para impulsar el consumo en los próximos meses.

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“De aquí a las elecciones del año próximo, difícilmente el crédito a familias sea un motor relevante de la actividad económica, como lo fue durante la segunda mitad de 2024 y la primera de 2025”, advierte el informe.

Los jóvenes, los más afectados

El estudio también revela disparidades significativas por edades. Entre los 18 y 25 años, el 42,8% tiene al menos una deuda en mora. En el grupo de 26 a 35 años, la proporción es del 39,3%. A partir de los 36 años, los niveles descienden: 31% entre 36 y 45 años, y 23,5% entre 46 y 55 años. En otras palabras, casi cuatro de cada diez menores de 35 años con créditos activos presentan al menos un préstamo irregular, convirtiéndose en el segmento más castigado.

Las fintech también sufren

El informe analiza igualmente a las entidades no financieras, que representan alrededor del 17% del crédito a familias. Aquí se incluyen fintech y billeteras virtuales como Mercado Pago, Personal Pay o Prex, además de cadenas de electrodomésticos, supermercados y otros comercios que ofrecen financiamiento al consumo. En este segmento, la mora alcanzó el 32,2% en mayo, cuando hace apenas un año y medio se situaba por debajo del 10%.

Según la consultora, estas entidades suelen otorgar créditos con menores requisitos que la banca tradicional, pero aplicando tasas más altas, lo que incrementa el riesgo de incumplimiento.

Las criptomonedas como alternativa

Mientras los bancos y las fintech tradicionales endurecen sus condiciones, el ecosistema cripto comienza a explorar modelos de financiamiento alternativos. A diferencia de las fintech de consumo, la mayoría de los Proveedores de Servicios de Activos Virtuales (PSAV) y exchanges no ofrecen créditos de este tipo; su actividad principal es la compraventa, custodia y transferencia de activos digitales.

Sin embargo, algunos actores del sector ya están desarrollando productos financieros respaldados por criptomonedas. Un ejemplo es el exchange Lemon, que en enero de 2026 lanzó una tarjeta de crédito Visa respaldada por bitcoin (BTC). El esquema funciona con una garantía: el usuario inmoviliza 0,01 bitcoin (unos 600 dólares al precio actual) y obtiene una línea de crédito de hasta 1 millón de pesos, sin depender exclusivamente de su historial crediticio.

En una segunda etapa, la compañía planea que tanto el monto de la garantía como el límite de crédito sean configurables libremente. Además, trabaja para que los consumos en dólares puedan cancelarse directamente con stablecoins como USDT y USDC.

No obstante, al ser consultados otros exchanges y PSAV, un representante de una de estas plataformas —que pidió el anonimato— indicó que no están desarrollando proyectos para captar esta demanda, al menos por ahora.

Perspectivas para el segundo semestre

La consultora 1816 considera que los próximos datos oficiales determinarán si el cobro del aguinaldo, el salario anual complementario que reciben los trabajadores registrados a mitad de año, ayuda a cancelar parte de las deudas atrasadas y reduce la mora, o si el deterioro continúa. El Banco Central publicará las cifras oficiales de mayo a finales de julio. Hasta entonces, el escenario muestra un sistema financiero más selectivo, con millones de personas fuera del crédito tradicional y nuevas alternativas, como los préstamos respaldados por bitcoin, comenzando a abrirse paso.

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