El Banco de Pagos Internacionales (BIS) ha emitido una advertencia contundente: la rápida expansión de las stablecoins podría desestabilizar el sistema monetario global y erosionar la soberanía de los bancos centrales. En su informe económico anual, la institución con sede en Basilea insta a los reguladores y a la industria financiera a redoblar esfuerzos en el desarrollo de dinero tokenizado emitido por bancos centrales y comerciales como una alternativa más segura y controlada.
Stablecoins: un mercado de 316.000 millones con riesgos estructurales
Según el informe, el mercado de stablecoins, que ya alcanza los 316.000 millones de dólares, carece de las garantías institucionales necesarias para considerarse dinero sólido a gran escala. El BIS señala que estos tokens, aunque vinculados a monedas fiduciarias, presentan vulnerabilidades en la gestión de sus reservas y podrían provocar una fuga masiva de depósitos bancarios, reduciendo la capacidad de los bancos para otorgar créditos a la economía real.
La 'dolarización de las stablecoins' amenaza economías emergentes
El organismo internacional pone el foco en lo que denomina 'dolarización de las stablecoins', un fenómeno creciente en países con monedas nacionales débiles. El uso de stablecoins denominadas en dólares, alerta el BIS, puede debilitar la soberanía monetaria, limitar la efectividad de las políticas económicas locales y aumentar la exposición a flujos de capital volátiles, especialmente en mercados emergentes.
Blockchains públicas bajo la lupa: escalabilidad y gobernanza en entredicho
El informe también lanza una de las críticas más severas hasta la fecha contra las blockchains públicas sin permiso, como Bitcoin y Ethereum. El BIS argumenta que estas redes, al depender de mecanismos de consenso descentralizado y carecer de una autoridad central, no cumplen con los estándares de escalabilidad, responsabilidad legal y finalización de liquidación que exige una infraestructura financiera sistémica. Además, el costo de las transacciones tiende a aumentar con la congestión, lo que, según el BIS, es una característica estructural y no un defecto técnico corregible.
Hacia un 'libro contable unificado' como alternativa regulada
Lejos de rechazar la tokenización, el BIS propone un modelo de 'libro contable unificado' que combine dinero de bancos centrales tokenizado, depósitos bancarios comerciales tokenizados y activos financieros digitales, todo ello operando dentro de marcos legales e institucionales regulados. Este enfoque, asegura la institución, preservaría las ventajas de la tokenización —como la programabilidad y la liquidación más rápida— sin sacrificar la estabilidad monetaria ni la confianza pública.
Conclusión: un llamado a la acción para reguladores y bancos centrales
El BIS deja claro que el marco regulatorio actual es insuficiente para contener los riesgos que plantean las stablecoins si su adopción sigue creciendo. La solución, según el organismo, no es frenar la innovación, sino canalizarla hacia infraestructuras controladas que garanticen la integridad del sistema financiero global. El mensaje es inequívoco: los bancos centrales y la industria deben acelerar la transición hacia un dinero digital seguro y regulado.