En un movimiento que recuerda los orígenes de Visa como cooperativa descentralizada, más de 140 empresas, desde gigantes tecnológicos hasta bancos globales, han unido fuerzas bajo el consorcio Open Standard para lanzar una stablecoin compartida: Open USD (OUSD). Esta alianza, que incluye a Visa, Mastercard, Stripe, BlackRock, Coinbase, Google y Mercado Libre, entre otros, representa una tregua en la feroz competencia del sector, motivada por la incapacidad de cualquier actor individual de desafiar el dominio de Tether (USDT) y Circle (USDC).
Una tregua forjada en la necesidad
El anuncio de OUSD, aunque presentado como una demostración de fuerza, revela una realidad más compleja. Según datos de DefiLlama, Tether controla el 59,12% del mercado de stablecoins, mientras que Circle posee el 23,55%, sumando entre ambas más del 82% de un mercado valorado en aproximadamente 311.000 millones de dólares. Frente a este duopolio, ninguna empresa individual ha logrado superar el 5% de cuota de mercado desde 2024. La alianza de 140 socios no es un signo de fortaleza, sino un reconocimiento de que, por separado, no pueden competir contra los líderes establecidos.
El botín en juego: el rendimiento de las reservas
El verdadero atractivo de las stablecoins no reside en su tecnología, sino en el rendimiento generado por las reservas que las respaldan. Tether y Circle invierten los dólares depositados por los usuarios en bonos del Tesoro estadounidense, obteniendo miles de millones en ganancias anuales. Open USD busca redistribuir ese rendimiento entre sus 140 socios, en lugar de permitir que un único emisor se lo apropie. Este enfoque apunta directamente a la fuente de ingresos de Tether, que declaró más de 10.000 millones de dólares en ganancias en 2025 y está valorada entre 350.000 y 375.000 millones de dólares, según Forbes.
Lecciones del pasado: el fracaso de los intentos individuales
La historia reciente está plagada de intentos fallidos de lanzar stablecoins corporativas. Facebook intentó crear la Asociación Libra en 2019, pero perdió a socios clave como Visa y Mastercard ante la presión regulatoria. Ripple lanzó RLUSD a fines de 2024, acumulando apenas 1.700 millones de dólares en capitalización, menos del 1% del mercado. Stripe, a través de su adquisición de Bridge, y Mercado Libre con su Meli Dólar, tampoco lograron un impacto significativo. La alianza de Open Standard es, por tanto, una segunda opción para todos: la que surge después de comprobar que en solitario no se puede vencer a Tether.
Un ecosistema diseñado para la penetración total
Lo que distingue a OUSD de sus predecesores es su alcance integral. La stablecoin está diseñada para tocar cada capa del ecosistema financiero: desde las redes de tarjetas (Visa, Mastercard, American Express) hasta procesadores de pagos (Stripe, Adyen), bancos custodios (BlackRock, BNY, Standard Chartered), servicios de remesas (Western Union, MoneyGram) y plataformas de consumo (Google, Samsung, Shopify, Mercado Libre). Incluso incluye protocolos DeFi como Aave, Base y Solana, lo que sugiere que OUSD podría circular en entornos sin permisos, aunque su emisión sea centralizada.
La fragilidad de la neutralidad
La historia de las cooperativas financieras sugiere que la neutralidad de Open Standard podría ser temporal. Tanto Visa como Mastercard comenzaron como cooperativas neutrales, pero se desmutualizaron cuando los incentivos de sus miembros cambiaron. El propio Jeremy Allaire, CEO de Circle, ha señalado que el historial de los consorcios en lograr escala es desalentador. Además, la inclusión de Coinbase, que obtiene la mitad de los ingresos de las reservas de USDC, genera tensiones internas. La alianza podría disolverse si un socio calcula que puede obtener más beneficios actuando por su cuenta, o si la neutralidad se convierte en un obstáculo para la innovación.
Conclusión: un armisticio que refleja la fuerza de los líderes
Open USD representa un avance significativo en la tokenización del dólar, pero no es un signo de descentralización. Es un armisticio firmado desde la necesidad, no desde el poder. Mientras Tether y Circle no necesitaron aliarse para construir su dominio, los 140 gigantes de Open Standard se unen porque, por separado, no pudieron. La verdadera neutralidad, como la de Bitcoin, no se negocia ni se firma; simplemente existe. Open USD moderniza la infraestructura del dólar, pero no ofrece un dinero más libre. Su destino está escrito en su nombre: los armisticios se negocian, se administran y, eventualmente, se rompen.