El cofundador de Ethereum, Vitalik Buterin, ha lanzado una advertencia contundente durante la 12ª Cumbre Global de Blockchain en Shanghái: el avance de la inteligencia artificial y el análisis masivo de datos están dejando obsoleta la privacidad basada en seudónimos. Según Buterin, la simple separación entre la identidad legal de una persona y sus transacciones en cadena ya no ofrece garantías suficientes frente a las capacidades actuales de las máquinas.

El fin del seudónimo como escudo

Buterin explicó que el modelo tradicional de privacidad en redes públicas partía de una premisa básica: las operaciones podían vincularse a una dirección sin revelar directamente al dueño. Sin embargo, los datos abiertos permiten hoy rastrear patrones de conducta, frecuencias de movimiento y otros metadatos que, combinados con algoritmos de aprendizaje automático, facilitan la identificación de los usuarios. En junio de 2026, el propio Buterin sometió a prueba esta capacidad al solicitar a sistemas de IA que reconocieran un texto anónimo de su autoría basándose únicamente en su estilo, demostrando cómo herramientas aparentemente inconexas pueden relacionar información dispersa.

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Pruebas de concepto y nuevas herramientas criptográficas

Ante este panorama, Buterin propuso un giro radical: pasar de una criptografía centrada en determinar quién puede mover un activo a otra que defina quién puede acceder a determinada información. “Ahora entramos en una era de criptografía programable, donde el código decide quién puede ver qué”, afirmó. Las pruebas de conocimiento cero, incluyendo los sistemas SNARK y STARK, ya no son una promesa lejana, sino herramientas concretas para la evolución de Ethereum. Buterin mencionó la propuesta EIP-8288, que busca verificar grandes volúmenes de pruebas antes de que los datos lleguen a la cadena, reduciendo así la carga de procesamiento para los nodos. También destacó avances en cifrado completamente homomórfico, que permite realizar cálculos sobre datos encriptados sin descifrarlos, y en técnicas de ofuscación de programas.

Hacia una criptografía programable

El cambio, según Buterin, implica una transformación más amplia: las redes ya no obligarán a todos los participantes a reejecutar cada operación, sino que combinarán cálculos fuera de la cadena con pruebas criptográficas verificables. Esto permitiría, por ejemplo, demostrar que una persona cumple una condición sin revelar los datos utilizados para verificarla. “Tenemos herramientas de análisis extremadamente potentes, inteligencia artificial muy avanzada… esa respuesta ya no es suficiente”, declaró Buterin, refiriéndose a la antigua estrategia de simplemente ocultar el nombre real.

El futuro de la privacidad en Ethereum

En materia de privacidad, el desafío se redefine: ya no se trata solo de impedir que un nombre se asocie a una dirección, sino de controlar qué información puede inferirse, quién puede acceder a ella y qué puede demostrarse sin exponerla. Esta evolución podría marcar el rumbo de las próximas aplicaciones de Ethereum, orientadas a un modelo donde la criptografía programable y la verificación selectiva de datos sean la norma.

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