El vertiginoso avance de la inteligencia artificial (IA) contrasta con la fragilidad de sus balances. Las principales compañías del sector multiplican sus ingresos año tras año, pero los gastos asociados al desarrollo y la infraestructura crecen a un ritmo aún mayor, generando déficits millonarios que ponen en duda la sostenibilidad del modelo de negocio a largo plazo.
Anthropic: ingresos récord, pérdidas abultadas
La firma detrás del asistente Claude, Anthropic, ejemplifica esta tensión. Durante 2025, la empresa logró facturar cerca de 4.600 millones de dólares, un incremento de casi doce veces respecto al ejercicio anterior. Sin embargo, su resultado operativo arrojó números rojos por 8.060 millones de dólares. En otras palabras, por cada dólar que ingresó, perdió aproximadamente 1,75 dólares a nivel operativo.
Estas cifras provienen de un prospecto confidencial para su salida a bolsa, revisado por Reuters el 28 de septiembre. El documento aún no ha sido publicado por la SEC, por lo que si bien los datos son conocidos, no pueden verificarse de manera independiente en su totalidad.
Otro dato relevante es la concentración de clientes: casi una cuarta parte de sus ingresos en 2025 provino de únicamente dos compradores, y varios de los principales no tienen contratos de largo plazo. Cualquier reducción en su consumo podría impactar significativamente la facturación.
518.000 millones en compromisos futuros: no es deuda inmediata, pero sí un riesgo
La cifra más impactante del prospecto es la previsión de destinar al menos 518.000 millones de dólares en los próximos diez años a infraestructura y capacidad de cómputo contratada con seis socios. Aunque no se trata de gastos ya ejecutados ni de una deuda financiera corriente, son obligaciones contractuales que se irán pagando durante la vigencia de los acuerdos.
El detalle más preocupante es que el 80% de esos compromisos son no cancelables o deben abonarse independientemente del uso real que Anthropic haga de la capacidad. Solo con Google, Amazon y Microsoft hay compromisos mínimos por unos 252.500 millones de dólares, a los que se suman 161.200 millones en arrendamientos relacionados con Broadcom. El riesgo, por tanto, no reside únicamente en el gasto, sino en haber contratado hoy una capacidad que debe generar suficientes ingresos mañana.
OpenAI: mayor facturación, pero la brecha persiste
OpenAI presenta un panorama similar a mayor escala. Según documentos financieros auditados obtenidos por el Financial Times, la compañía registró 13.070 millones de dólares en ingresos durante 2025, frente a 34.000 millones en costos y gastos. La pérdida operativa se estima en 20.920 millones de dólares.
No obstante, la monetización se acelera: Reuters informó el 29 de septiembre que los ingresos recurrentes anualizados de OpenAI se acercan a los 70.000 millones de dólares, lo que indica una expansión comercial mucho más rápida que la del año anterior.
El segmento de IA de SpaceX: pérdidas en descenso, inversión disparada
El caso de SpaceX es particular porque su segmento de IA combina xAI con X, publicidad, suscripciones y licencias de datos. En 2025, ese segmento generó 3.201 millones de dólares en ingresos y tuvo una pérdida operativa de 6.355 millones, mientras destinó 12.727 millones a gastos de capital. En el segundo trimestre de 2026, los ingresos subieron a 2.561 millones y la pérdida operativa bajó a 1.257 millones, pero la inversión de capital se disparó a 15.828 millones en un solo trimestre.
El EBITDA ajustado fue positivo en 1.146 millones, aunque es una métrica no contable que excluye ciertos costos.
La carrera por infraestructura también toca a bitcoin
Esta dinámica tiene un vínculo directo con la minería de bitcoin. La IA y la minería compiten por energía y conectividad, aunque sus centros de datos tienen requerimientos distintos. Morgan Stanley estima que los centros de datos en EE. UU. necesitarán 68 gigavatios de potencia entre 2026 y 2028, unos 38 GW por encima de la oferta proyectada. Bernstein calcula que los mineros controlan unos 14 GW entre capacidad operativa y planificada.
Por eso, compañías como Cipher Digital, TeraWulf y Hut 8 están redirigiendo parte de su infraestructura energética a clientes de IA mediante contratos a largo plazo. No todas las granjas mineras pueden convertirse en centros de IA, pero el acceso previo a energía y conexión se ha vuelto un activo valioso.
Los casos de Anthropic, OpenAI y SpaceX no prueban que toda la industria siga la misma senda, pero sí plantean una prueba concreta: el margen operativo. Si los ingresos siguen creciendo y las pérdidas se reducen como proporción de la facturación, mientras el costo de cómputo absorbe menos parte del negocio, la escala podría justificar la inversión. Si no, cada nueva generación de modelos exigirá más capital sin que la monetización cierre la brecha.