La próxima gran actualización de Ethereum, bautizada como Glamsterdam, se perfila como un punto de inflexión en la evolución técnica de la red. Programada para el último trimestre de 2026, tras varios retrasos por la complejidad de sus propuestas, esta mejora no solo incrementará la capacidad de la capa base, sino que también obligará a replantear el papel de las redes de segunda capa (L2). El dilema es claro: si la capa principal se vuelve más rápida y barata, ¿qué sentido tienen las soluciones que nacieron precisamente para compensar sus limitaciones?

El dilema de la escalabilidad en Ethereum

Glamsterdam introduce 19 propuestas de mejora (EIP) que abarcan tanto la capa de consenso como la de ejecución. Entre las más destacadas se encuentra la EIP-7732, que separa las funciones de proponente y constructor de bloques para evitar cuellos de botella —una iniciativa que, tras pruebas fallidas, retrasó el lanzamiento previsto para principios de 2025—. También la EIP-7928, que organiza las transacciones mediante listas de acceso para permitir el procesamiento en paralelo. En conjunto, estas mejoras permitirían a los validadores aumentar el límite de gas por bloque de los actuales 60 millones a 200 millones, lo que triplicaría la capacidad de la capa base sin disparar las comisiones.

Esta transformación plantea una paradoja estructural: la paulatina sustitución de las ventajas que ofrecían las L2. Durante años, la lentitud y los altos costos de la red principal llevaron a la comunidad a promover el uso de rollups, que procesan transacciones fuera de la cadena y envían resúmenes verificables a la L1. Sin embargo, con cada actualización —Pectra y Fusaka en 2025 ya redujeron las tarifas a mínimos históricos, con un promedio de 0,24 dólares al 27 de agosto de 2026—, la capa base está recuperando terreno. Si la L1 puede manejar más operaciones a menor costo, la razón de ser de las L2 como simples alternativas económicas se desvanece.

Las mejoras de Glamsterdam y su impacto en las L2

La optimización constante de la capa principal erosiona la propuesta de valor de las redes de segunda capa. Los usuarios ya no necesitan migrar fondos mediante puentes para evitar comisiones elevadas, pues la cadena principal ofrece espacio suficiente y costos accesibles. Esto afecta directamente a los tokens nativos de las L2, cuya utilidad financiera se vuelve incierta sin una ventaja clara en tarifas o escalabilidad. La idea de que los rollups representan la arquitectura definitiva de escalabilidad comienza a interpretarse como una fase transitoria.

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No obstante, la actualización no busca eliminar las L2, sino forzar una evolución en su propuesta. Las redes que solo compitieron por costos operativos deberán reinventarse o correr el riesgo de perder relevancia en un ecosistema donde la capa base es cada vez más eficiente.

La postura de Vitalik Buterin: especialización o irrelevancia

El cofundador de Ethereum, Vitalik Buterin, ha dejado clara su visión: las L2 que se limitan a ser clones de la Máquina Virtual de Ethereum (EVM) con el único fin de ofrecer comisiones más bajas carecen de sentido a largo plazo. Según Buterin, el propósito fundamental de una red de segunda capa debe ser ofrecer capacidades especializadas que la L1 no puede albergar sin comprometer su descentralización. Entre estas funciones destacan entornos con privacidad integrada, sistemas de procesamiento enfocado en micropagos o arquitecturas diseñadas para aplicaciones financieras complejas.

Desde este enfoque, los avances de rendimiento de Glamsterdam no buscan eliminar las soluciones de segunda capa, sino forzar una selección en su propuesta de valor. Las redes que solo compitieron por costo operativo deberán evolucionar hacia la especialización funcional o arriesgarse a perder relevancia en un ecosistema cuya capa base es cada vez más eficiente.

Conclusión

Glamsterdam representa un hito que redefine el equilibrio entre la capa base y las segundas capas de Ethereum. La red principal gana en escalabilidad y bajos costos, lo que pone en jaque a las L2 que no ofrezcan un valor diferencial. Sin embargo, lejos de ser una amenaza, esta actualización abre la puerta a una nueva etapa de especialización, donde las L2 deberán demostrar su utilidad más allá de ser simples atajos económicos. El futuro de Ethereum dependerá de cómo se resuelva esta paradoja.

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