En el ecosistema de activos digitales, la métrica habitual para juzgar el éxito de las monedas estables suele ser el volumen total en comparación con el dólar estadounidense. Bajo esa óptica, los tokens vinculados al euro parecen ocupar un lugar secundario. Sin embargo, esta perspectiva podría estar distorsionando la realidad, según un experto del sector.
Un mercado con dinámicas propias
Maksym Sakharov, cofundador de la firma de servicios financieros WeFi, sostiene que las stablecoins denominadas en euros no deberían evaluarse por su capacidad de equipararse a las versiones en dólares. En una entrevista exclusiva, explicó que estos activos responden a necesidades transaccionales y geográficas completamente distintas. “Las monedas estables en euros están compitiendo por un mercado de crecimiento real, pero es un mercado diferente al de las stablecoins en dólares”, señaló Sakharov. El dólar, añadió, mantiene un dominio estructural en el comercio global, el ahorro transfronterizo y la liquidez, por lo que no tiene sentido medir a las versiones europeas con la misma vara.
Datos que reflejan la asimetría
Según datos de Token Terminal, la capitalización total del mercado de stablecoins ronda los 298.300 millones de dólares. De esa cifra, los tokens respaldados por el dólar —encabezados por USDT (183.200 millones) y USDC (73.600 millones)— concentran el 99,5% de la cuota. En contraste, las stablecoins vinculadas al euro apenas representan el 0,3%, con un valor conjunto de unos 845,9 millones de dólares (aproximadamente 728,87 millones de euros). Esta brecha no solo evidencia la hegemonía del billete verde, sino también que el mercado opera bajo la lógica de una reserva global de liquidez dominada por el dólar, y no como un reflejo del comercio internacional tradicional.
La asimetría también responde a factores macro como las tasas de interés y a un entorno regulatorio más estricto en Europa, donde la ley MiCA impone exigencias adicionales a los emisores. Esto relega a los tokens en euros a un papel centrado en la tesorería corporativa y pagos específicos de la eurozona, lejos del uso masivo que tienen las stablecoins en dólares en economías emergentes.
Liderazgo institucional en el euro digital
Dentro del segmento en euros, la liquidez está encabezada por EURC, de Circle, con 490 millones de euros (529,2 millones de dólares). Le siguen apuestas del ámbito bancario como EURCV, de Société Générale (149,1 millones de euros), y EURI, de Banking Circle (35,7 millones de euros). En cambio, desarrollos orientados al público minorista, como la reciente EURR de Revolut, apenas registran 2,4 millones de euros. Estas cifras revelan que el mercado de stablecoins en euros está fuertemente concentrado en el ámbito institucional, mientras que la adopción minorista sigue siendo incipiente.
A diferencia del consumidor europeo, que dispone de redes bancarias eficientes y economías estables, en países como Venezuela USDT y USDC se han convertido en herramientas esenciales para la subsistencia financiera. Sakharov destaca que, si bien una base amplia de usuarios minoristas es una ventaja de distribución, no genera automáticamente confianza institucional. “La liquidez institucional se construye a través de la profundidad del mercado, las relaciones de custodia, la confianza en los reembolsos y las contrapartes dispuestas a mantener el activo fuera del entorno de un solo producto”, explicó.
El desafío de la adopción corporativa
Para que las empresas adopten stablecoins en euros, deben superarse barreras técnicas y de riesgo operativo. La preferencia corporativa no responde a la visibilidad mediática, sino a la eficiencia de la infraestructura de liquidación. Los tres pilares críticos son: profundidad de mercado para evitar deslizamientos, solidez del emisor bajo MiCA para garantizar la redención 1:1, e interoperabilidad con sistemas contables existentes. Desbancar a un emisor consolidado requiere demostrar una arquitectura técnica superior y una tracción probada en el mercado institucional. Sakharov subraya que los tesoreros corporativos no cambiarán de activo solo porque una stablecoin tenga una gran audiencia minorista, ya que reemplazar un token implica reconfigurar flujos de custodia, rutas de intercambio y marcos de riesgo.
Un puente hacia la neutralidad
Más allá de la brecha de volumen, tanto las stablecoins en dólares como en euros han demostrado ser herramientas valiosas para democratizar el acceso a los activos digitales, al actuar como un ancla de estabilidad sin la barrera de la volatilidad. Sin embargo, su propia arquitectura revela su mayor límite: al estar vinculadas a divisas fiat y sujetas a estrictos marcos regulatorios, siguen siendo dinero centralizado, expuesto a congelaciones de fondos y censura. En este escenario, las stablecoins representan solo un puente de transición, mientras que la verdadera neutralidad y resistencia a la censura siguen siendo patrimonio exclusivo de bitcoin (BTC).