El 16 de septiembre de 2026, Circle puso en marcha la red Arc, una plataforma que asume funciones históricas de la banca central: emisión de su propia moneda (USDC), fijación de tarifas, liquidación de divisas y filtro de transacciones. Sin embargo, el lanzamiento ha generado controversia al no incluir las salvaguardas típicas de un sistema financiero tradicional. No hay seguro para los depósitos, respaldo jurídico ni mecanismos de reclamo. El verdadero riesgo, según analistas, no está en lo que Arc puede construir, sino en el vacío legal que enfrentan los usuarios cuando el sistema falla.
Funciones de banca central sin garantías para los usuarios
La documentación pública de Arc establece exenciones explícitas de responsabilidad operativa. Circle y los nodos validadores declinan cualquier compromiso sobre la legalidad, contenido o funcionamiento de aplicaciones de terceros. El texto también advierte que el uso de la tecnología puede resultar en errores de transacción o pérdida total de activos, sin posibilidad de reembolso o reclamación. CriptoNoticias intentó obtener comentarios de Circle, BlackRock, DTCC, Visa y Mastercard, pero ninguna de las cinco empresas respondió antes del cierre de la edición.
La asimetría es evidente: Arc reclama atributos de banco central, pero no ofrece la protección básica de uno. No hay separación entre el emisor de la moneda, quien controla el gas y quien decide qué transacciones se procesan.
La razón operativa: por qué la IA necesita esta infraestructura
Los agentes de inteligencia artificial requieren realizar pagos de forma autónoma. Tecnologías como la abstracción de cuentas (ERC-4337) y Circle Paymaster ya permiten pagar gas con USDC en redes como Arbitrum, Base y Ethereum, pero dependen de infraestructura de terceros, lo que añade costos o complejidad. Arc elimina esa fricción al hacer de USDC el token nativo de gas, sin capas adicionales ni sobrecostos.
El Agent Stack, lanzado en mayo de 2026, permite nanopayments (micropagos) de hasta USD 0,000001 con verificación instantánea. El protocolo de pagos máquina a máquina, desarrollado junto a Stripe y Tempo, establece un estándar para que las máquinas se paguen entre sí. Sin embargo, la propuesta optimiza la técnica pero posterga la autonomía real: las máquinas necesitan capital inicial de humanos para su primera operación y dependen de reglas preconfiguradas para sus límites de gasto. Debilidades reportadas en el protocolo x402 sugieren posibles manipulaciones en las autorizaciones de pago.
¿Quién controla realmente las transacciones en la red de Circle?
Arc no es una red pública ni descentralizada. Opera mediante un grupo cerrado de entidades autorizadas que procesan y verifican cada transacción en exclusiva. Entre los once validadores fundadores se encuentran gigantes como BlackRock, DTCC, ICE, Visa, Mastercard, MoneyGram, Global Payments, Standard Chartered, SBI Group, Sumitomo Corporation y Galaxy. Aunque la red no divulga cómo se distribuye el poder de decisión, la firma Figment, un validador externo, afirma que este modelo permite a Arc cumplir con los estándares de confianza, seguridad y cumplimiento requeridos por la infraestructura crítica del mercado financiero.
Esta arquitectura busca alinearse con los Principios para las infraestructuras del mercado financiero del Banco de Pagos Internacionales (BIS), ofreciendo la misma certeza y rapidez que las cámaras de liquidación internacionales. La diferencia clave es que, al conocer la identidad de cada operador, la red no necesita castigos financieros automáticos, ya que la responsabilidad queda delegada a la vía legal.
La contradicción central
Circle asume simultáneamente la emisión de moneda, la gestión de comisiones, el cambio de divisas y la supervisión del consenso. Concentra todas las palancas de la red. Mitchell DiRaimondo, fundador de Steelwave Digital, sintetiza: «Es una cadena permisionada, nativa de USDC, construida para velocidad y cumplimiento. Si buscas descentralización, esto se sentirá como un paso atrás. Pero si estás construyendo rieles institucionales para activos del mundo real, Arc es el entorno controlado al que se conectará el gran capital».
Detrás de la participación de firmas como BlackRock, DTCC, Visa y Mastercard en un esquema desprovisto de garantías legales no hay fe en la descentralización, sino cálculo financiero. Su integración busca asegurar una posición de control en la carrera por la tokenización de activos del mundo real (RWA) antes de que la competencia se quede con el mercado.
El riesgo lo asume quien usa la red
Arc pasó de un entorno cerrado a un sistema abierto donde cualquier usuario puede depositar USDC desde Ethereum, Base, Solana y otras criptomonedas. Mientras tanto, casi 250 memecoins aparecieron antes del mainnet, según DexScreener. El 60% del suministro de ARC está asignado a crecimiento del ecosistema: subvenciones, incentivos, airdrops, aunque Circle no ha confirmado ningún airdrop público. Exchanges como Gate y billeteras como Bitget Wallet integraron Arc el mismo día de su lanzamiento, lo que alimentó el ecosistema especulativo antes de que existieran usuarios reales.
Conclusión: ¿quién responde por tu USDC?
Nadie. Esa es la respuesta que surge de la documentación de Arc. Circle, BlackRock, DTCC, Visa y Mastercard no asumen obligación legal sobre los activos de los usuarios. La red reclama competencias de banco central, pero se exime de las protecciones que lo definen: seguro de depósitos, responsabilidad legal y vías de reclamación. Hacia el 16 de septiembre de 2027, el cumplimiento del primer año de operaciones determinará la viabilidad del modelo. Pero incluso si se consolida, la pregunta clave persiste: cuando el banco central de las máquinas falle, ¿quién responde por tu USDC?