En la cuadragésima sexta entrega del programa Separando el Dinero y el Estado, el académico Aníbal Garrido, quien lidera la Academia BTC en la Universidad Católica Andrés Bello, expuso una paradoja financiera: a pesar del flujo de divisas y la relajación de las sanciones impuestas por la OFAC, la demanda de stablecoins en Venezuela no solo se mantuvo, sino que se incrementó de forma notable. Según datos de la consultora Ecoanalítica, las transacciones diarias de USDT en el segmento P2P de un solo exchange alcanzaron los 44 millones de dólares, una cifra que compite directamente con el valor del comercio petrolero nacional.
Razones estructurales detrás del fenómeno
Garrido explicó que el motivo de este comportamiento es de índole estructural. Las divisas que ingresan al sistema financiero venezolano, explicó, terminan “congeladas” en cuentas electrónicas con limitada capacidad de movimiento, mientras que el USDT puede transferirse en cuestión de segundos. Esta agilidad convierte a la stablecoin en una herramienta indispensable para empresas y particulares que necesitan liquidez inmediata.
El especialista también destacó la presencia de operadores mayoristas en el mercado P2P de Binance, donde se registran órdenes de compra y venta por montos de 50.000, 100.000 e incluso 200.000 USDT. Asimismo, reconoció que muchas corporaciones venezolanas ya gestionan sus tesorerías utilizando criptoactivos, optando por esquemas de computación multipartita (MPC) en lugar de manejar directamente claves privadas o multifirmas.
Tokenización de activos reales: la próxima frontera
El análisis de Garrido viró hacia la tokenización de activos del mundo real (RWA), como petróleo, oro y acciones, señalándola como el siguiente paso natural para Venezuela. A diferencia de Bitcoin, subrayó, estos instrumentos requieren un marco regulatorio sólido para operar con confianza. En ese contexto, diferenció la tokenización de crudo del fallido proyecto Petro, argumentando que la primera se apoya en reservas auditadas verificables.
Mencionó que Fred Ehrsam, cofundador de Coinbase, ha visitado Venezuela en múltiples ocasiones, mostrando interés en los pozos petroleros locales y ofreciendo charlas vinculadas al Banco de Venezuela. Además, Bitfinex Securities publicó un informe sobre las oportunidades de tokenización en el país, en el cual Garrido colaboró con sus observaciones.
Crecimiento exponencial de stablecoins y advertencias cíclicas
El mercado de stablecoins ha experimentado un crecimiento vertiginoso: hace cinco años su capitalización de mercado rondaba los 50.000 millones de dólares, pero a finales de 2025 rozaba los 300.000 millones y ya ha superado esa barrera. Paralelamente, Binance alcanzó los 300 millones de usuarios a nivel global.
Garrido también recordó colapsos históricos como advertencias cíclicas: QuadrigaCX en 2018, cuando el CEO falleció llevándose las claves; FTX en 2022, con Sam Bankman-Fried; y el hackeo a Bybit en 2025, que resultó en el robo de aproximadamente 1.500 millones de dólares, monto cubierto por los accionistas. Advirtió que un usuario sin control real sobre la descentralización queda expuesto a lo que denominó un “banco Latino 2.0”, un “banco federal 2.0” o un “Lehman Brothers 2.0”.
Conclusión
El panorama dibujado por Garrido revela que la adopción de criptoactivos en Venezuela no es un fenómeno pasajero, sino una respuesta a las limitaciones del sistema financiero tradicional. La tokenización de recursos naturales podría abrir nuevas vías de inversión, pero solo si se establecen bases regulatorias claras. Mientras tanto, el USDT sigue siendo el rey indiscutido de la liquidez en el país.