El mercado de apuestas predictivas Kalshi enfrenta un nuevo obstáculo legal después de que un tribunal de apelaciones fallara en su contra, allanando el camino para que Ohio y Tennessee regulen sus contratos deportivos bajo las leyes estatales de juegos de azar. La empresa ahora contempla llevar el caso hasta la máxima instancia judicial del país.

Fallo unánime del Sexto Circuito

La Corte de Apelaciones del Sexto Circuito de Estados Unidos emitió una decisión unánime el viernes, respaldando a los estados de Ohio y Tennessee en su disputa con Kalshi. El panel de tres magistrados determinó que la plataforma no logró demostrar que sus contratos vinculados a eventos deportivos califican como 'swaps', instrumentos que caerían bajo la jurisdicción de la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC).

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Antecedentes contradictorios

Este veredicto se suma a una controversia judicial con resultados dispares. En abril, la Corte de Apelaciones del Tercer Circuito permitió a Kalshi operar en Nueva Jersey mientras avanzaba su apelación, al considerar que la empresa tenía probabilidades de éxito en su argumento de que la ley federal prevalece sobre las normativas estatales. Sin embargo, el mes pasado, el Noveno Circuito se alineó con la postura de Ohio y Tennessee, generando un conflicto entre circuitos que podría requerir la intervención de la Corte Suprema.

Presión desde el ámbito legislativo

Según reportó Cointelegraph, un grupo de legisladores estatales presentó recientemente un escrito de amicus curiae ante la Corte Suprema, instando al tribunal a pronunciarse sobre el caso. El escrito busca aclarar si las autoridades estatales o las agencias federales tienen la última palabra sobre la regulación de los mercados de predicciones, una cuestión que podría definir el futuro de estas plataformas en Estados Unidos.

Implicaciones para el sector

El desenlace de este litigio tendrá repercusiones significativas para la industria de los mercados de predicciones. Si la Corte Suprema acepta el caso, podría establecer un precedente sobre la división de competencias entre el gobierno federal y los estados en la supervisión de estos contratos. Mientras tanto, Kalshi se prepara para continuar su batalla legal, en un entorno regulatorio cada vez más complejo.

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