El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha puesto el foco en los mercados de activos digitales tokenizados, advirtiendo que, si bien ofrecen eficiencias operativas, también podrían magnificar los riesgos tradicionales del sistema financiero. En un análisis difundido este jueves, la institución señala que la liquidez reducida y la volatilidad elevada de estos instrumentos, sumadas a una creciente interconexión, podrían desencadenar ventas forzadas, retiros masivos de capital y efectos contagio a medida que la adopción se expanda.
Crecimiento incipiente pero con señales de alerta
Aunque la digitalización de activos reales (RWA, por sus siglas en inglés) avanza rápidamente, el FMI destaca que su tamaño sigue siendo marginal frente a los mercados tradicionales. Por ejemplo, los acuerdos de recompra tokenizados (repos) registran un volumen diario promedio de entre 300.000 y 350.000 millones de dólares, una cifra muy inferior a los aproximadamente 13 billones de dólares que se negocian a diario en el mercado de repos estadounidense. En cuanto al valor pendiente total de los activos tokenizados —excluyendo repos y stablecoins—, este alcanzó unos 65.000 millones de dólares en julio, una fracción mínima de los cerca de 300 billones de dólares que conforman los mercados de capitales globales. Dentro de ese universo, el crédito tokenizado suma 30.400 millones, los fondos del mercado monetario 17.500 millones y las acciones tokenizadas apenas 2.300 millones de dólares.
Operaciones 24/7: oportunidad y riesgo
Pese a su escala reducida, las acciones tokenizadas atraen a inversores que buscan negociación ininterrumpida y propiedad fraccionada. El FMI observó que más de la mitad de las transacciones con estos títulos ocurren fuera del horario regular del mercado estadounidense, y aproximadamente el 80% involucran menos de una acción completa. Además, los movimientos nocturnos de precios en las versiones tokenizadas tienden a reflejarse poco después en los precios de las acciones tradicionales cuando abren los mercados, lo que sugiere que estas plataformas podrían ofrecer señales de valoración útiles fuera del horario habitual. No obstante, el organismo constató que las acciones tokenizadas son considerablemente menos líquidas y presentan una volatilidad realizada cerca de 1,5 veces superior a la de sus equivalentes convencionales.
Llamado a marcos regulatorios sólidos
El FMI advierte que, a medida que los mercados tokenizados crezcan, una mayor interconexión y un apalancamiento más elevado podrían amplificar los riesgos financieros clásicos, como las liquidaciones forzadas, las corridas de liquidez y el contagio sistémico. Por ello, exige marcos jurídicos y regulatorios más claros, una interoperabilidad mejorada entre los sistemas financieros digitales y tradicionales, y salvaguardas que aborden las vulnerabilidades emergentes. Sin embargo, el informe reconoce que, por ahora, los riesgos sistémicos siguen siendo limitados debido al tamaño todavía reducido de la adopción.
Preocupaciones anteriores y europeas
No es la primera vez que el FMI muestra inquietud por la tokenización. En noviembre de 2025 alertó sobre cómo la negociación automatizada y los contratos inteligentes interconectados podrían exacerbar la volatilidad y provocar desplomes repentinos. En abril pasado señaló que una liquidación más rápida podría acelerar el estrés financiero, y en julio destacó los riesgos sistémicos derivados de plataformas fragmentadas y una coordinación regulatoria insuficiente. En la misma línea, la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) advirtió el mes pasado que los crecientes vínculos entre criptomonedas y finanzas tradicionales, incluidas las acciones tokenizadas, incrementan el riesgo de que perturbaciones se propaguen entre mercados.
En su blog del jueves, los autores del FMI concluyeron: «La tokenización aún puede transformar las finanzas, pero su futuro estará determinado menos por las posibilidades tecnológicas que por políticas que garanticen profundidad de mercado, confianza y salvaguardas sólidas».