La tokenización ha trascendido su vínculo inicial con los criptoactivos para convertirse en una herramienta clave en el sector inmobiliario de El Salvador. Según datos oficiales, los proyectos constructivos que operan bajo este esquema han acumulado 633 millones de dólares en colocaciones, distribuidos en 55 registros desde 2023 hasta septiembre de 2026.

Cifras que reflejan un crecimiento sostenido

El presidente de la Comisión Nacional de Activos Digitales (CNAD), Juan Carlos Reyes, informó que únicamente durante 2025 se aprobaron 16 emisiones vinculadas a propiedades, por un monto cercano a los 452 millones de dólares. Este avance ocurre en paralelo con la expansión del rubro de la construcción: en junio de 2026, el Índice de Volumen de Actividad Económica (IVAE) del sector registró un incremento interanual del 10,7%, según el Banco Central de Reserva (BCR). Además, el consumo aparente de cemento subió un 13,1% en el mismo período, lo que sugiere una demanda sólida de materiales para edificación.

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Mecanismos de captación de fondos

La tokenización inmobiliaria en el país centroamericano no sigue un único modelo. Algunos proyectos emiten tokens de deuda, que representan una obligación de reembolso de capital más intereses; otros recurren a tokens de ingresos, ligados a los flujos futuros derivados de ventas, arrendamientos o explotación de los inmuebles. Ambas modalidades están amparadas por la Ley de Emisión de Activos Digitales y deben someterse a rigurosos análisis financieros, legales y de riesgo antes de obtener la autorización de la CNAD. El organismo también mantiene una supervisión constante durante toda la vigencia de las colocaciones.

Contexto regional y proyecciones

La experiencia salvadoreña se inscribe en una tendencia más amplia en América Latina y el Caribe. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha señalado que la tokenización constituye uno de los mercados financieros innovadores que demandan marcos regulatorios actualizados en la región. BID Lab, por su parte, ha identificado aplicaciones que abarcan activos del mundo real, depósitos y otros instrumentos financieros, lo que abre la puerta a nuevas oportunidades de financiamiento para el sector inmobiliario.

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