El sector de las criptomonedas ha dedicado los últimos dos años a buscar un marco normativo claro en Estados Unidos, pero esta semana una de sus principales prioridades legislativas sufrió un duro revés. La CLARITY Act no logró superar el umbral de 60 votos necesario para ser debatida en el pleno del Senado el pasado martes, lo que reduce drásticamente sus posibilidades de avanzar antes de las elecciones de medio término del 3 de noviembre. Este freno legislativo coloca a empresas como Coinbase bajo un escrutinio aún mayor, según analistas.
Coinbase, la más expuesta al fracaso de la ley
Ruben Dalfovo, estratega de Saxo Bank, señaló que Coinbase es la firma que más riesgos enfrenta tras el estancamiento de la CLARITY Act, debido a que su negocio de intercambio está directamente vinculado a las normas estadounidenses sobre estructura de mercado. En un informe posterior a la votación, Dalfovo explicó que las nuevas reglas podrían definir los requisitos de registro, los activos permitidos y quién puede operar en la plataforma. Otras compañías relacionadas con criptoactivos también podrían verse afectadas, aunque su exposición es menor: Circle depende más de la adopción de USDC y los rendimientos de sus reservas, mientras que Strategy está atada principalmente a sus tenencias de bitcoin y su acceso a financiamiento.
Los mercados reaccionaron de inmediato. Las acciones de Coinbase, Circle y Strategy cayeron entre un 5% y un 10% tras la votación, y continuaron a la baja al día siguiente.
Standard Chartered apuesta fuerte por Arbitrum
Mientras la incertidumbre regulatoria golpea a algunos, otros actores miran hacia el futuro. Standard Chartered proyecta que Arbitrum superará a Bitcoin y Ether hasta 2030, impulsado por el traslado de activos tradicionales a la cadena de bloques y la transformación de su economía de red. Geoff Kendrick, responsable global de investigación de activos digitales del banco, afirmó que Arbitrum recibe el 10% de los ingresos netos del protocolo provenientes de empresas que construyen sobre él. La red Robinhood Chain, lanzada en julio, ha cambiado significativamente la dinámica de Arbitrum, con ingresos estimados en 5 millones de dólares en septiembre, más de cinco veces los niveles previos. Kendrick prevé que el token ARB alcance los 10 dólares en 2030, un incremento de 70 veces desde los precios actuales, cercanos a 0,14 dólares, que ya han subido un 86% en el último mes. La tesis del banco depende de que los activos tokenizados lleguen a 39.000 millones de dólares y a 4 billones en 2028, aunque el ritmo de adopción sigue siendo incierto.
Bitmine convierte su ether en una fuente de ingresos por staking
Por otro lado, Bitmine ha encontrado una forma de generar ingresos recurrentes a partir de su enorme tesorería de criptomonedas. La compañía posee 5,95 millones de ether (ETH), valorados en unos 15.400 millones de dólares, lo que representa aproximadamente el 4,9% de la oferta circulante de la criptomoneda. De esa cantidad, más de 5,06 millones de ETH están en staking, generando unos ingresos anualizados estimados de 334 millones de dólares a las tasas actuales. Bitmine agregó 27.180 ETH la semana pasada para seguir aumentando su participación. A diferencia de las empresas que solo acumulan bitcoin, Bitmine puede obtener rendimientos mediante el staking. Sus acciones han subido casi un 38% en el último mes, aunque todavía registran pérdidas en lo que va del año, según Yahoo Finance. En contraste, Strategy pasó una segunda semana consecutiva sin comprar bitcoin y destinó 139,3 millones de dólares a la recompra de acciones preferentes.
La inteligencia artificial: ¿una amenaza para las criptomonedas?
El CEO de Phemex, Federico Variola, lanzó una advertencia sobre el impacto de la inteligencia artificial en el ecosistema cripto. Según Variola, la IA ha sido “negativa neta” para el sector, ya que desvía liquidez y otorga mayores capacidades a los atacantes que explotan protocolos. En declaraciones a Cointelegraph, aseguró que la IA “ha empoderado a muchos actores maliciosos” y ha elevado los costos de ciberseguridad para los equipos pequeños. Como ejemplo, mencionó que en julio los atacantes drenaron aproximadamente 116 millones de dólares en bitcoin desde más de 5.200 direcciones vinculadas a una vulnerabilidad de una billetera Coldcard, presuntamente descubierta mediante el uso malicioso de IA. Rodolfo Novak, CEO de Coinkite, advirtió que la revisión de código asistida por IA ya supera a la de expertos humanos. Variola teme que estas amenazas lleven a los usuarios minoristas a alejarse de la autocustodia y las DeFi, empujando al sector hacia una mayor centralización. No obstante, Natalie Newson, de CertiK, señaló que la IA también puede ser “una de las mayores defensas” contra los ciberataques.
El panorama actual muestra una industria marcada por la incertidumbre regulatoria, pero también por avances tecnológicos y financieros que prometen transformar el mercado. Mientras Coinbase y otras empresas ajustan sus estrategias ante el freno legislativo, actores como Standard Chartered y Bitmine apuestan por la tokenización y el staking como motores de crecimiento, y el debate sobre el papel de la inteligencia artificial sigue abierto.