La administración estadounidense ha endurecido su estrategia económica contra Teherán al incluir formalmente el ecosistema de monedas digitales dentro de sus objetivos sancionables. La medida, emitida por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), apunta directamente a plataformas y transacciones que utilizan criptoactivos como bitcoin (BTC) y la stablecoin USDT para sortear las restricciones financieras internacionales.
Un sector bajo la lupa desde hace años
Esta decisión no surge de la nada. Durante varios ejercicios, las autoridades han monitoreado de cerca la actividad criptográfica dentro de Irán. Según un informe de la firma Chainalysis, el volumen de operaciones on-chain vinculadas al país superó los 7.800 millones de dólares en los últimos doce meses. Es importante aclarar que esta cifra no representa fondos gubernamentales, aunque una porción significativa estuvo asociada a direcciones relacionadas con la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC).
El papel de las stablecoins en la crisis iraní
El uso de USDT se ha intensificado ante la fuerte depreciación del rial iraní. De acuerdo con la firma de análisis Elliptic, documentos internos de 2025 revelan que el banco central de Irán habría adquirido al menos 507 millones de dólares en USDT. La mayor parte de estas operaciones se habrían canalizado a través de Nobitex, el exchange más grande del país. Estas tenencias serían utilizadas como una reserva para preservar el valor frente a la inflación y las sanciones internacionales.
La OFAC ya había sancionado en junio a varios exchanges locales—Nobitex, Wallex, Bitpin y Ramzinex—junto con dos directivos de Nobitex. Posteriormente, el 24 de agosto, la oficina declaró formalmente a todo el sector de activos digitales iraní como punible bajo la Orden Ejecutiva 13902, ampliando así el alcance de futuras medidas restrictivas.
Congelación masiva de fondos
La embestida también ha afectado directamente a las stablecoins. Desde abril, Estados Unidos ha inmovilizado o sancionado aproximadamente 1.000 millones de dólares en criptomonedas con presuntos vínculos iraníes. En ese mismo mes, Tether congeló 344 millones de dólares en USDT, y en julio otros 131 millones, tras identificar wallets del banco central iraní que contenían más de 165 millones de dólares en estas monedas estables.
Transparencia limitada pero no absoluta
El caso iraní demuestra que, si bien las criptomonedas pueden ofrecer vías alternativas para burlar restricciones financieras, no garantizan el anonimato total. Las transacciones públicas pueden ser rastreadas mediante el análisis de direcciones, exchanges y movimientos entre cadenas. En el caso de USDT, además, el emisor tiene capacidad de control sobre ciertos fondos, lo que añade una capa adicional de vulnerabilidad para quienes intentan evadir sanciones.
Mientras Irán busca proteger su valor y mantener canales financieros alternativos mediante bitcoin, stablecoins y la minería, Estados Unidos intensifica su esfuerzo por identificar intermediarios y cortar esas conexiones.