El organismo supervisor financiero de Corea del Sur, la Comisión de Servicios Financieros (FSC), dio a conocer el 4 de septiembre de 2026 una estrategia compuesta por tres fases para emitir en blockchain acciones, bonos y fondos de inversión. El anuncio tuvo lugar durante el tercer encuentro de un grupo consultivo mixto público-privado sobre títulos tokenizados, realizado en las instalaciones del Depósito de Valores de Corea, en Seúl.
Un plan en tres etapas
La iniciativa establece una infraestructura aplicable a lo que el regulador describió como «cualquier clase» de valores, y no únicamente a los productos de inversión fraccionada que abarcaba el marco normativo anterior. Según el comunicado oficial de la FSC, la primera fase arrancará cuando entre en vigor la ley de valores reformada, el 4 de febrero de 2027. En esa etapa se tokenizarán fondos del mercado monetario de colocación privada y bonos corporativos destinados a inversores institucionales, así como acciones no cotizadas emitidas mediante una estructura fiduciaria y valores de inversión fraccionada ofrecidos al público.
La segunda fase extenderá el sistema a todos los valores cotizados en oferta pública. La tercera y última etapa prevé construir un mecanismo de liquidación directamente sobre la cadena de bloques, permitiendo a los inversores saldar sus operaciones tokenizadas empleando monedas estables.
Protección para inversores y requisitos para emisores
La FSC fijó condiciones para resguardar a los inversores y orientar a las empresas del sector. Las sociedades de valores ya establecidas podrán operar con activos tokenizados utilizando sus licencias actuales, sin necesidad de solicitar una nueva autorización. Los inversores minoristas que accedan a plataformas extrabursátiles (OTC) tendrán un tope anual de compra neta de 100 millones de wones (aproximadamente 74.000 dólares) por plataforma. Para los nuevos productos de inversión fraccionada, el límite de suscripción será de 30 millones de wones (unos 22.000 dólares) o el 5% del monto total de la operación, el que resulte menor.
Los emisores que no sean entidades bancarias deberán disponer de un capital social de 4.000 millones de wones (cerca de 3 millones de dólares), además de contar con personal encargado de la administración de cuentas, el cumplimiento normativo y el funcionamiento de los sistemas informáticos.
Contexto de la estrategia digital surcoreana
Este anuncio se enmarca en un momento en que Corea del Sur avanza en varios frentes de su política sobre activos digitales. A mediados de 2025, la FSC ya había revelado un plan para autorizar fondos cotizados (ETF) al contado de bitcoin, junto con la promesa de una regulación de monedas estables vinculadas al won a través de la Ley Básica de Activos Digitales.
Ese impulso normativo coincide con movimientos del sector privado surcoreano hacia el ecosistema cripto, como las pruebas de Hyundai Card con USDT y los planes de Samsung Wallet para integrar monedas estables de forma nativa en sus dispositivos móviles. Con la tokenización de valores avanzando en paralelo a la regulación de stablecoins y al liderazgo del país en semiconductores, Corea del Sur está construyendo simultáneamente los dos pilares de su apuesta digital: la infraestructura financiera y la capacidad industrial que la respalda. La fecha del 4 de febrero de 2027 marca solo el primer tramo de un plan que, según la propia FSC, busca transformar por completo la infraestructura de sus mercados de capital.