Un integrante del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE) ha señalado que la ausencia de una moneda digital oficial podría abrir la puerta a que terceras empresas ofrezcan sus propias soluciones de pago, lo que pondría en jaque la estabilidad financiera y la autonomía monetaria del continente.
Advertencia sobre la fragmentación del ecosistema de pagos
Piero Cipollone, miembro del comité directivo del BCE, declaró durante una transmisión en línea organizada por MNI Connect que, sin una infraestructura de pagos digitales común para toda la Unión Europea que cubra todas las transacciones diarias, existe un riesgo creciente de que las plataformas de tokenización operen de forma aislada. En su opinión, la institución monetaria debe concentrarse en desarrollar un euro digital que pueda ser intercambiado libremente entre entidades bancarias para las operaciones cotidianas.
Cipollone subrayó que el propósito no es reemplazar la función de los bancos, sino dotarlos de las herramientas necesarias para competir en el entorno digital. “No pretendemos asumir el rol de las entidades crediticias; al contrario, el euro digital les brindaría la plataforma tecnológica que precisan para expandir sus propios servicios y alcanzar nuevos casos de uso”, explicó.
Calendario y estado del proyecto
Según el funcionario, el BCE aún no ha tomado una decisión definitiva sobre la emisión de la moneda digital, aunque prevé cerrar el proceso legislativo hacia finales de 2026. Si el proyecto sigue adelante, se realizaría una prueba piloto de doce meses a partir del segundo semestre de 2027, con una posible puesta en circulación en 2029.
La idea de un euro digital fue presentada por primera vez por el BCE en octubre de 2020 como una moneda digital de banco central (CBDC) que complementaría al efectivo como medio de pago electrónico. No obstante, los críticos advierten que esta herramienta podría otorgar a las autoridades europeas la capacidad de monitorear e incluso restringir el gasto de los ciudadanos.
En septiembre de 2025, Cipollone ya había afirmado que “el euro digital garantizará que todos los europeos puedan realizar pagos electrónicos gratuitos y con aceptación generalizada en cualquier momento, incluso durante grandes perturbaciones”.
Contexto regulatorio y perspectivas
La iniciativa se enmarca en los esfuerzos de la UE por mantener su soberanía financiera frente a la creciente oferta de soluciones de pago privadas y extranjeras. El BCE defiende que la privacidad será un pilar fundamental del euro digital, en medio del escrutinio global que enfrentan las CBDC.
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