La reciente publicación del índice de precios al consumidor (IPC) en Estados Unidos ha vuelto a poner presión sobre la Reserva Federal (Fed). En agosto, el indicador general subió un 0,4% mensual, dejando la variación interanual en 3,4%, mientras que el núcleo, que excluye alimentos y energía, avanzó 0,3% en el mes y 2,4% en los últimos doce meses.
El mercado apuesta por un incremento en septiembre
Estos números han consolidado las proyecciones de que el banco central estadounidense aplicará una subida de tipos en su próximo encuentro, previsto para el 15 y 16 de septiembre. De acuerdo con un relevamiento del Wall Street Journal, con datos al 11 de septiembre, 16 de las 20 grandes instituciones financieras consultadas esperan un ajuste al alza en esta reunión.
El corresponsal jefe de economía del WSJ, Nick Timiraos, señaló que lo más relevante no es la mayoría, sino el giro en la postura de varias firmas. Entre el 10 y el 11 de septiembre, un total de diez entidades modificaron sus pronósticos, tanto antes como después de conocer el dato inflacionario. Entre ellas figuran BNP Paribas, Citigroup, Goldman Sachs, JPMorgan, MPA Macro, MUFG, Nomura, RBC, TD Securities y Wells Fargo.
Las probabilidades implícitas en los futuros de tasas, monitoreadas a través de la herramienta CME FedWatch, otorgan actualmente más de un 87% de posibilidades a un incremento de 25 puntos básicos en la cita de septiembre.
Consecuencias para el mercado de criptomonedas
Un endurecimiento de la política monetaria implica un encarecimiento del crédito y una reducción de la liquidez disponible, lo que suele restar atractivo a los activos considerados de mayor riesgo, como las criptomonedas. Bitcoin no es ajeno a esta dinámica: una Fed más restrictiva podría enfriar el apetito por BTC y presionar su cotización, sobre todo si los inversores interpretan que habrá más aumentos en el corto plazo.
No obstante, el movimiento de septiembre difícilmente tome por sorpresa a los mercados, dado que el escenario ya está ampliamente descontado en los precios. Esto podría explicar el reciente retroceso de la criptomoneda, que ya fue reportado en este medio.
El análisis técnico añade otra capa de complejidad. Bitcoin sigue encontrando resistencia en la zona comprendida entre los 78.000 y los 82.000 dólares, un área donde coinciden niveles horizontales clave y la media móvil de 50 semanas.
La presión política de Trump
Las expectativas del mercado contrastan con la postura del presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha insistido en repetidas ocasiones en la necesidad de tipos más bajos. Apenas el 4 de septiembre, a través de su plataforma Truth Social, afirmó que Estados Unidos debería tener las tasas “más bajas del mundo”. Esta presión política se ha intensificado incluso antes del nombramiento de Kevin Warsh como presidente de la Fed, quien asumió tras la salida de Jerome Powell en febrero de este año.
La Reserva Federal, sin embargo, fundamenta sus decisiones en su mandato y en la evolución de variables como la inflación y el empleo, más allá de las presiones externas.
En definitiva, la reunión de septiembre no solo definirá la dirección de los tipos, sino que también marcará el tono de la comunicación oficial. Si la Fed presenta el alza como una respuesta puntual al repunte inflacionario, el efecto sobre los activos de riesgo podría ser más acotado. En cambio, si anticipa nuevos incrementos, la presión sobre bitcoin y otras criptomonedas podría intensificarse en los próximos meses.