La conocida aplicación de operaciones bursátiles Robinhood ha dado un nuevo paso en su incursión dentro del ecosistema de los activos digitales. El 1 de julio de 2026, la firma comunicó el lanzamiento de Robinhood Chain, una solución de escalabilidad construida sobre Ethereum que permitirá la negociación de acciones tokenizadas y otros activos del mundo real (RWA, por sus siglas en inglés).

Expansión global y nuevas funcionalidades

De acuerdo con el anuncio oficial, esta nueva infraestructura estará accesible en más de 120 naciones, lo que representa un salto considerable para una compañía que hasta ahora había mantenido sus servicios con criptomonedas restringidos a áreas geográficas muy concretas, primordialmente Estados Unidos.

Paralelamente, la empresa también reveló Robinhood Earn, un programa de préstamos descentralizados que promete una rentabilidad anual aproximada del 7% para los depósitos realizados en USDG, la moneda estable respaldada por dólares estadounidenses que impulsa la organización. Ambas novedades indican un viraje en la hoja de ruta de Robinhood: ya no se limita a fungir como un mero intermediario de compraventa de criptoactivos con un alcance acotado, sino que apuesta por desarrollar una plataforma de finanzas descentralizadas con proyección internacional.

La tokenización de activos reales gana impulso

Este movimiento se produce en un contexto de notable auge de la tokenización de RWA, un sector que en los últimos dos años ha captado la atención de exchanges, instituciones financieras y gestoras de fondos interesados en trasladar instrumentos tradicionales a la cadena de bloques. En la actualidad, el mercado ronda los 17.000 millones de dólares, y entidades como Citi anticipan que podría expandirse hasta 300 veces para 2030, alcanzando en sus proyecciones intermedias unos 5,5 billones de dólares. Como ya informó CriptoNoticias, la búsqueda de mercados con operaciones continuas las 24 horas, liquidaciones más veloces y acceso sin fronteras ha alimentado una rivalidad cada vez más intensa por erigir esta clase de infraestructura.

La red Robinhood Chain se sustenta en la tecnología de Arbitrum, una solución de escalabilidad para Ethereum. La compañía afirma que esta nueva cadena posibilitará el intercambio de acciones tokenizadas sin interrupción, los siete días de la semana, así como la integración de otros valores financieros digitalizados.

Una tendencia que se acelera

El lanzamiento de Robinhood no surge en el vacío. La empresa se suma a una carrera que ya venía cobrando velocidad desde 2025. Coinbase, por ejemplo, anunció ese año sus intenciones de incorporar acciones tokenizadas dentro de su propia red Base, y durante 2026 empezó a mostrar progresos hacia la negociación de títulos respaldados en una proporción uno a uno.

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Por su lado, Backed Finance, una firma especializada en tokenización, introdujo a mediados de 2025 los xStocks —tokens que replican el valor de acciones reales con un respaldo del 100%—, mientras que el exchange Kraken fortaleció su apuesta al adquirir Backed Finance en diciembre de ese mismo año, buscando así ampliar su oferta de estos instrumentos.

A estos esfuerzos se suman otras iniciativas como Ondo Global Markets, que desde septiembre de 2025 brinda más de un centenar de acciones y fondos cotizados (ETF) tokenizados —incluyendo títulos de Nvidia, Tesla y Apple—, además de gestores de activos de la talla de BlackRock, con su fondo tokenizado BUIDL, y Franklin Templeton, que igualmente han ensanchado su presencia en este mercado.

Luces y sombras de la tokenización

En el caso de Robinhood, esta transformación también representa una evolución con respecto a su propia trayectoria. Aunque fue uno de los primeros brókeres convencionales en integrar criptomonedas, durante años sus servicios estuvieron circunscritos a jurisdicciones específicas y con una gama limitada de productos. La apuesta por una red propia busca justamente superar esas barreras mediante una infraestructura que, en teoría, elimina parte de las restricciones horarias y geográficas propias de los mercados bursátiles tradicionales.

No obstante, a pesar del crecimiento del sector, es importante señalar que la tokenización de acciones todavía enfrenta limitaciones relevantes. En la mayoría de los casos, los usuarios no adquieren directamente el título registrado a su nombre, sino un token respaldado por un custodio que replica su valor económico. Dependiendo del modelo, esto puede traducirse en diferencias en cuanto a derechos como el voto en asambleas de accionistas o ciertas protecciones legales.

Asimismo, no se trata de sistemas completamente descentralizados. Robinhood Chain depende de la infraestructura de Arbitrum y, como ocurre con muchas redes de segunda capa, incorpora componentes centralizados para el procesamiento inicial de las transacciones. Además, la emisión y el respaldo de los activos siguen recayendo en entidades identificables y sujetas a regulación.

A ello se suma un entorno normativo que todavía está en evolución. Tanto en Estados Unidos como en Europa, las autoridades continúan definiendo cómo deben tratarse los valores tokenizados y qué obligaciones recaen sobre emisores, custodios y plataformas de negociación.

Por el momento, la entrada de Robinhood confirma que la tokenización de activos ha dejado de ser una iniciativa confinada a empresas especializadas en criptomonedas. Exchanges, gestores de activos e intermediarios financieros tradicionales compiten ahora por erigir la infraestructura que permita trasladar acciones, bonos y otros instrumentos financieros a las redes de criptomonedas.

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