Al cierre de esta jornada dominical, 5 de julio de 2026, la criptomoneda reina se negocia cerca de los 62.600 dólares, después de haber protegido con éxito la franja de los 60.000 dólares que estuvo a punto de perder durante la semana. El activo digital rebotó desde valores mínimos próximos a 58.000 dólares y se mueve en un intervalo diario que va de 62.400 a 63.400 dólares.

A pesar del rebote, la tendencia bajista no se disipa

No obstante, bitcoin acumula un descenso de aproximadamente el 50% desde su récord absoluto de 126.000 dólares, alcanzado en octubre de 2025. Diversos especialistas del mercado señalan que el ajuste podría extenderse aún más.

La debilidad observada durante la semana tuvo un detonante claro. El lunes 29 de junio, la firma Strategy puso en marcha su Programa de Monetización de Bitcoin, que le otorga la facultad de vender hasta 1.250 millones de dólares de sus reservas en bitcoin para cubrir dividendos, intereses y recompras de sus propios títulos. Este anuncio rompió la narrativa de acumulación ininterrumpida que había caracterizado a la compañía durante años, añadiendo presión a un mercado que ya arrastraba siete semanas de salidas en los ETF y el giro restrictivo de la Reserva Federal.

En ese contexto, el precio de bitcoin llegó a rozar los 58.000 dólares. Sin embargo, el soporte se mantuvo firme y la cotización comenzó a recuperarse en las jornadas siguientes.

¿Qué impulsó la recuperación desde los mínimos?

El viraje coincidió con tres elementos clave. El primero fue el retorno de la demanda institucional: el 2 de julio, los fondos cotizados (ETF) de bitcoin al contado en Estados Unidos registraron entradas por 221 millones de dólares, poniendo fin a una racha de diez días consecutivos de salidas que habían drenado más de 2.700 millones de dólares del mercado. Estos instrumentos son relevantes porque canalizan gran parte de la demanda institucional y minorista; cuando hay entradas, los gestores deben respaldar sus acciones con bitcoin, lo que refuerza la presión compradora.

El segundo factor fue el dato de empleo estadounidense. La tasa de desempleo se mantuvo en 4,2%, ligeramente por debajo del 4,3% esperado, lo que redujo las probabilidades de nuevas subidas de tasas de interés por parte de la Reserva Federal. Un entorno de tasas más contenidas suele favorecer a activos considerados de riesgo, como bitcoin.

El tercer elemento provino del análisis on-chain. La firma Glassnode indicó en un informe del 1 de julio que los tenedores de largo plazo reanudaron la acumulación durante la caída, aunque aclaró que este comportamiento aún no confirma un piso definitivo del mercado.

ANUNCIO

Van de Poppe vislumbra un objetivo de 70.000 dólares

Entre las perspectivas alcistas, el analista Michaël van de Poppe sostuvo este domingo que bitcoin muestra una evolución sólida. Según su criterio, una corrección hacia los 59.000 dólares sería una señal débil; en cambio, considera más probable que el precio se mantenga por encima de los 61.000 a 61.500 dólares y construya un mínimo ascendente desde allí. Si se confirma esa ruptura, proyectó que bitcoin podría avanzar hacia los 70.000 dólares o más. Es, por ahora, un escenario condicional que depende de que el soporte reciente se sostenga.

El riesgo de caída que mantiene la cautela

Del otro lado, la tesis bajista conserva argumentos sólidos. Cuatro traders —Doctor Profit, Pablo Gil, Willy Woo y David Zanoni— proyectan que el ciclo bajista aún no ha tocado fondo y ubican el suelo en una zona de entre 38.000 y 45.000 dólares, cada uno a partir de marcos de análisis técnico e histórico distintos. Varios de ellos sitúan ese mínimo hacia el cuarto trimestre de 2026.

A esa lectura se suma un telón de fondo macroeconómico. El economista Henrik Zeberg advierte que la economía estadounidense ya estaría entrando en recesión y prevé un techo bursátil para el tercer o cuarto trimestre de 2026, precedido por un rally que describe como «violento». En un escenario de crisis financiera, Zeberg ha señalado que bitcoin —al que considera un activo de alto riesgo, no una reserva de valor— podría sufrir caídas severas.

Conviene tomar esas proyecciones con cautela: son pronósticos, no certezas, y provienen de perfiles con sesgo bajista. Aun así, coinciden en un punto con las señales técnicas: el mercado todavía no confirmó un cambio de tendencia.

Saylor: el ciclo de cuatro años pierde peso

Mientras el corto plazo oscila entre rebote y riesgo, Michael Saylor, presidente ejecutivo de Strategy, publicó este domingo una reflexión de largo plazo. Su tesis central es que bitcoin «evoluciona sin cambiar»: la capa base se volvería más conservadora, mientras la innovación se traslada a las aplicaciones, la custodia y el crédito construidos a su alrededor. Saylor sostiene además que el ciclo de cuatro años, ligado al halving, perdería relevancia como modelo explicativo. Según él, bitcoin ya es demasiado institucional, líquido e integrado a los mercados de capital como para depender de una narrativa minorista; su trayectoria dependería cada vez más de los flujos de capital —ETF, tesorerías corporativas, reservas soberanas— que de la reducción de emisión.

Vale recordar que Saylor es una de las voces más influyentes y, a la vez, más interesadas del ecosistema: su empresa mantiene una enorme exposición a bitcoin. Su visión de largo plazo contrasta con quienes, como los cuatro traders citados, siguen leyendo el mercado a través del ciclo pos-halving.

Un rebote real, pero sin confirmación de fondo

El balance del momento es ambivalente. Bitcoin defendió la zona de los 60.000 dólares, recuperó el terreno perdido y encontró apoyo en el regreso de los ETF y en un dato de empleo favorable. Son señales concretas de alivio. Pero ninguna de ellas alcanza, por ahora, para declarar el fin de la corrección. La entrada de capital a los ETF fue de una sola jornada, la acumulación on-chain aún no confirma un piso y las proyecciones bajistas siguen sobre la mesa.

Entre el optimismo de quienes ya ven los 70.000 dólares y el pesimismo de quienes esperan los 40.000, el terreno más prudente para el inversionista es el del escepticismo informado: seguir de cerca los próximos datos de empleo e inflación en EE. UU., que volverán a marcar el pulso de la FED y, con ella, del precio de bitcoin. En este contexto, estrategias como el promedio de costo en dólares (DCA) pueden resultar de utilidad para quien desea acumular bitcoin sin tener que estar adivinando cuál será el precio más bajo del ciclo.

ANUNCIO