La criptomoneda líder ha dado inicio al décimo mes del año con un notable vigor, afianzando una trayectoria ascendente que la llevó a superar temporalmente la cota de los 87.000 dólares durante la última semana. Este movimiento representa un incremento cercano al 4% en siete días, consolidando un optimismo que contrasta con las tendencias estacionales habituales.
Un arranque que desafía la estacionalidad
De acuerdo con información proporcionada por Andrew Kamsky, analista de CryptoQuant, Bitcoin ha logrado quebrar una pauta estacional que tradicionalmente afectaba sus primeros días de octubre. Históricamente, los tres primeros días del mes constituían el lapso más débil para el activo, con una caída media del 0,66%. Sin embargo, en 2026 el cierre del 3 de octubre registró una ganancia del 1,40% respecto al cierre de septiembre, manteniéndose firme por encima de los 85.000 dólares.
Este inicio favorable se suma a un mes de septiembre que resultó inusualmente robusto, cerrando con un avance del 6,39% frente a un retroceso promedio histórico del 4,02%. La estacionalidad sigue siendo un factor relevante: octubre ha terminado con rendimientos positivos en 10 de los últimos 13 años, con un retorno medio del 19,9%.
Respaldo institucional y zonas de resistencia
La fortaleza reciente del mercado encuentra su principal sustento en una renovada demanda por parte de actores institucionales. Durante la última semana de septiembre, los fondos cotizados en bolsa (ETF) al contado de Bitcoin en Estados Unidos atrajeron 2.390 millones de dólares, marcando su mejor semana del año y la mayor captación en casi doce meses.
Pese a este fuerte flujo de compras, el precio ha encontrado zonas de fricción. El analista Ignacio Moreno de Vicente identificó que la oferta acumulada por tenedores de largo plazo se convirtió en una resistencia relevante entre los 84.000 y los 86.500 dólares. No obstante, desde una perspectiva fundamental, el costo operativo de la red ofrece un soporte sólido. Especialistas de JPMorgan estiman que el costo promedio de producir un Bitcoin ronda actualmente los 85.000 dólares, nivel que consideran un “piso blando” al representar el umbral de rentabilidad para la minería.
Capitulación minera y contexto macroeconómico
Adicionalmente, el experto Charles Edwards sostiene que la red acaba de superar su mayor capitulación minera desde la prohibición en China en 2021, lo que alivia la presión de venta de este sector. Sin embargo, el entorno macroeconómico estadounidense continúa siendo una fuente de volatilidad inmediata. El reciente informe laboral de EE.UU., que reportó la creación de apenas 29.000 empleos en septiembre frente a los 89.000 esperados y un aumento del desempleo al 4,2%, provocó fluctuaciones rápidas en el mercado.
Estas cifras presentan un escenario contradictorio: un mercado laboral débil podría acelerar una política monetaria más flexible, lo que tiende a beneficiar a activos como Bitcoin, pero simultáneamente incrementa los temores de una recesión severa. Analistas como Henrik Zeberg advierten que las condiciones actuales de la economía tradicional presentan riesgos de colapso comparables a 1929.
Proyecciones optimistas a corto y mediano plazo
Frente a esta coyuntura, las proyecciones a corto y mediano plazo muestran un optimismo predominante. El analista Michaël van de Poppe estima, basándose en divergencias alcistas comparables a ciclos anteriores, que Bitcoin alcanzará la resistencia psicológica de los 100.000 dólares en el corto plazo, lo que daría paso a un período de consolidación antes de buscar niveles significativamente superiores en 2027. Esta visión es compartida por instituciones como Citigroup, que recientemente elevó su precio objetivo para el activo a 113.000 dólares para los próximos doce meses, apoyado en la recuperación de los flujos de capital.
El desarrollo definitivo de esta tendencia dependerá en gran medida de la capacidad del activo para absorber la presión del calendario económico tradicional. La atención del mercado ahora se centra en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del próximo 14 de octubre, indicador que será determinante para los próximos movimientos de la Reserva Federal (FED) sobre las tasas de interés.