La criptomoneda líder, Bitcoin (BTC), está marcando presencia más allá de los núcleos financieros tradicionales. Un sondeo realizado por la Universidad de Cornell, que abarcó a 25.880 individuos en 25 países, reveló que El Salvador, Venezuela y Nigeria presentaron los porcentajes más elevados de encuestados que declararon haber poseído BTC en algún momento.

Países con economías bajo presión lideran la adopción

De acuerdo con el informe de Cornell, El Salvador se situó a la cabeza con un 72%, mientras que Venezuela y Nigeria alcanzaron un 44% cada uno. Estos datos son significativos porque corresponden a naciones que han experimentado diversas situaciones de estrés monetario, trabas en el sistema financiero o restricciones para obtener dólares. El estudio no afirma que estos factores sean la causa directa de la tenencia de bitcoin, pero el contexto económico brinda una posible explicación para que los ciudadanos vean en este activo una opción frente a monedas devaluadas, limitaciones bancarias o dificultades para acceder a divisas extranjeras. En el caso de El Salvador, la criptomoneda cuenta con un respaldo institucional particular desde que fue adoptada como moneda de curso legal en 2021.

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Brecha entre conocimiento y posesión real

La investigación también evidenció una disparidad notable entre conocer Bitcoin y realmente poseerlo. Un 90% de los participantes había oído hablar de la criptomoneda, pero solo un 30% afirmó haberla tenido alguna vez, y apenas un 13% la conservaba al momento de responder. Esto indica que la exposición al activo no siempre se traduce en una tenencia a largo plazo. Entre aquellos que poseen o poseyeron BTC, la inversión fue el motivo principal, con un 79% de respuestas que lo consideraron importante o muy importante. La libertad personal ocupó el segundo lugar, con un 73%. Por otro lado, entre quienes nunca tuvieron bitcoin, un 37% señaló falta de interés y un 26% lo consideró inaccesible.

Percepción de riesgo y contradicciones

La percepción de riesgo también representa un obstáculo significativo. El 49% de los encuestados considera que bitcoin es más riesgoso que el oro, mientras que un 46% lo ve como una apuesta de mayor riesgo en comparación con el dólar y otro 46% frente al mercado inmobiliario. Estos datos revelan una paradoja: bitcoin despierta un interés particular en países con presiones monetarias, pero ese atractivo coexiste con una alta percepción de riesgo y una tenencia actual mucho menor que la histórica. El estudio de Cornell no demuestra que BTC esté reemplazando al dólar o resolviendo problemas financieros, pero sí aporta evidencia de que sus usuarios no se concentran exclusivamente en las economías más desarrolladas.

Conclusión: Un fenómeno en desarrollo

En resumen, la encuesta de Cornell muestra que, si bien la adopción de Bitcoin es notable en naciones con dificultades para acceder a divisas, la transición de la curiosidad a la tenencia sostenida sigue siendo un desafío. La criptomoneda se presenta como una alternativa, pero su alta volatilidad y la percepción de riesgo limitan su uso como sustituto del dólar. El panorama sugiere que, aunque BTC gana terreno, aún enfrenta barreras significativas para convertirse en una solución financiera masiva en estos contextos.

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