Los proyectos de criptomonedas han desembolsado cerca de 640 millones de dólares en 2026 para readquirir sus propios activos digitales, una cifra que supone un incremento del 17% respecto al mismo período del año anterior. Hyperliquid y Pump.fun concentran casi el 90% de este gasto, mientras el sector debate si esta práctica genera valor duradero o simplemente infla artificialmente las cotizaciones.

¿Por qué las recompras ganan popularidad?

Los programas de readquisición de tokens buscan crear una demanda constante en el mercado abierto, mientras que la destrucción de esos tokens reduce la oferta circulante, presionando al alza el precio. Según Orest Gavryliak, director jurídico del agregador descentralizado 1inch, las empresas suelen perseguir dos objetivos: disminuir la cantidad de tokens en circulación o evidenciar la lógica de invertir en los ingresos del protocolo. Explicar que un proyecto ha «comprado y eliminado tokens» resulta mucho más sencillo para los usuarios que detallar mecanismos de gobernanza o comisiones.

El dilema: ¿invertir en el token o en el proyecto?

Cada dólar destinado a recompras es un dólar que no se emplea en contratar desarrolladores, expandir el negocio o fortalecer el producto. Sam MacPherson, cofundador de Spark, sostiene que la pregunta clave es cuál es el mejor uso del excedente: si un protocolo puede reinvertir con rendimientos atractivos, eso puede ser mucho más valioso que distribuir ingresos de forma inmediata. En Spark, las recompras no se queman, sino que permanecen en el tesoro para recompensar a participantes leales, buscando alineación a largo plazo en lugar de un simple dividendo.

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¿Beneficio real o espejismo?

Sin embargo, las recompras no garantizan precios sostenibles. Pump.fun ha estado adquiriendo y destruyendo tokens PUMP desde julio de 2025, pero su cotización aún se sitúa un 50% por debajo del máximo de septiembre de ese año. De manera similar, UNI perdió cerca de la mitad de las ganancias posteriores a su propuesta de unificación en noviembre de 2025. Max Shannon, de Bitwise Europe, advierte que muchos factores influyen en esos movimientos, pero los inversores debaten si sería más prudente reinvertir una mayor parte de los ingresos en el equipo y el producto.

¿Se parecen los tokens a las acciones?

Los tokens carecen de los derechos legales de las acciones –voto, dividendos o activos residuales–, aunque algunos protocolos buscan crear una «pseudo participación accionarial» onchain. Gavryliak señala que la legislación propuesta CLARITY Act de 2025 pone el foco en si el valor del token deriva de la funcionalidad de la red (materia prima) o del esfuerzo del equipo (valor). Si las recompras se detuvieran y no hubiera razón para mantener el token, el problema trasciende la tokenómica.

En definitiva, las readquisiciones pueden ser una herramienta útil para proyectos sólidos, pero no convierten un protocolo insostenible en uno viable. Los inversores deben mirar más allá del precio: ingresos reales, usuarios activos y una economía duradera son la verdadera base del valor.

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