El protocolo de puentes entre cadenas THORChain ha reiterado su postura de no intervenir sobre los fondos ilícitos extraídos del exchange Bitget. La red argumenta que su infraestructura carece de mecanismos para censurar operaciones específicas o vetar direcciones, una decisión que ha reavivado el debate sobre la responsabilidad de las finanzas descentralizadas ante delitos informáticos.

Un diseño sin permisos ni excepciones

En un comunicado difundido este 28 de septiembre, los desarrolladores del protocolo explicaron que su sistema opera sin autorización previa y que no posee herramientas para discriminar transacciones individuales. Si bien reconocen la existencia de un «freno de emergencia» capaz de detener la actividad de toda la red, aclaran que este recurso solo se activa para proteger la integridad del propio protocolo, y no para congelar fondos de terceros o de plataformas específicas.

Como ejemplo de su neutralidad forzada, THORChain recordó el ataque que sufrió en mayo de 2026, cuando perdió 10,7 millones de dólares de sus reservas de liquidez. Incluso en aquel ataque directo, las billeteras vinculadas a los responsables nunca fueron bloqueadas y continuaron operando dentro del ecosistema sin restricciones.

Presiones de la industria y nuevas revelaciones

La controversia se intensificó luego de que la firma de análisis MistTrack detectara que los activos robados a Bitget estaban siendo canalizados hacia THORChain para cruzarlos entre diferentes blockchains. MistTrack insistió en que las direcciones de los atacantes ya son de conocimiento público y que resulta cuestionable ampararse en la arquitectura técnica para facilitar el lavado de fondos. La compañía también recordó que en el asalto al exchange Bybit, por un monto de 1.460 millones de dólares el año pasado, cerca de 1.200 millones fluyeron a través de este mismo protocolo.

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La máxima responsable de Bitget, Gracy Chen, expresó su descontento al señalar que la descentralización no debería interpretarse como un escudo para permitir la circulación de capitales ilegítimos. En su opinión, el principio de no permisionado no excluye la posibilidad de aplicar medidas contra actores identificados.

La defensa de la neutralidad técnica

Ante las acusaciones, THORChain ha citado al especialista en seguridad Michael Perklin, quien sostiene que los operadores de nodos de este protocolo —al igual que los mineros de Bitcoin o los validadores de Ethereum— no cuentan con la capacidad técnica para bloquear selectivamente una operación. Lo único que podrían hacer es apagar por completo sus máquinas, lo que detendría miles de transacciones legítimas a la vez. Perklin compara el rol del protocolo con el de un enrutador de internet o un sistema operativo: herramientas de propósito general que no son condenadas por el mal uso que ciertos individuos hagan de ellas.

Bitget avanza en su recuperación

Mientras el debate continúa, Bitget inició este mismo día la reactivación gradual de sus retiros, comenzando por bitcoin en su red principal y en BNB Smart Chain. El exchange enfrenta un faltante de 387,5 millones de dólares tras la vulneración de un servicio de seguridad externo que expuso credenciales internas. Los delincuentes lograron ejecutar órdenes de retiro fraudulentas y sacaron activos como XRP, ether, USDT y AVAX, aunque no comprometieron las claves privadas de las carteras frías. La compañía mantiene una recompensa del 5% para quien ayude a localizar los fondos y afirma contar con un fondo de respaldo de 464 millones de dólares para cubrir los saldos de los clientes. Un informe interno de seguridad será divulgado durante los próximos días.

La disputa deja en evidencia la tensión existente entre los ideales de neutralidad del ecosistema descentralizado y la necesidad de combatir el crimen financiero. THORChain parece dispuesta a mantener su filosofía, mientras los reguladores y las plataformas centralizadas reclaman un mayor compromiso ético.

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