La reciente alianza entre SoFi y Mastercard para saldar operaciones con tarjetas mediante su stablecoin SoFiUSD marca un hito en la adopción de estos activos digitales. Con un volumen anualizado proyectado superior a los 25.000 millones de dólares, la iniciativa busca demostrar que las criptomonedas estables pueden operar como una infraestructura de liquidación complementaria a la banca tradicional.
Un cambio detrás de escena para el usuario final
Según informó la entidad, todo su programa de plásticos —tanto de débito como de crédito— será procesado a través de esta nueva vía. No obstante, un vocero de SoFi aclaró que los intermediarios no desaparecen del proceso, sino que se incorpora un sistema alternativo basado en cadena de bloques. Para los consumidores, la transición es imperceptible: las tarjetas seguirán funcionando igual, pero los saldos se liquidarán con mayor rapidez.
Visa también explora la liquidación con criptoactivos
La iniciativa de SoFi no es un caso aislado. Visa anunció en abril que su programa piloto de liquidación con stablecoins ya alcanzaba un ritmo anualizado de 7.000 millones de dólares, ampliando su compatibilidad a nueve redes blockchain. La compañía describió esta tecnología como un 'complemento viable' frente a los sistemas tradicionales de compensación.
Sin embargo, los expertos consultados coinciden en que todavía no se puede hablar de una desintermediación real. Martins Benkitis, CEO de Gravity Team, señaló que Visa, Mastercard y los bancos siguen cumpliendo un rol central: la red continúa calculando obligaciones, gestionando transacciones y definiendo las interacciones entre los actores. En otras palabras, la stablecoin se convierte en un eslabón técnico más, no en un sustituto de la estructura existente.
Beneficios económicos y retos pendientes
La liquidación continua promete reducir demoras y optimizar el uso del capital, especialmente en pagos transfronterizos. No obstante, Varun Datta, fundador de Truth Ventures, advierte que la velocidad no implica necesariamente un menor costo final. Los gastos de conversión, cumplimiento normativo y gestión de los propios criptoactivos siguen presentes, por lo que exige evidencia concreta sobre ahorros reales y mejoras en la gestión de liquidez a gran escala.
Otro desafío es la liquidez local. Benkitis explicó que, aunque las stablecoins en dólares se mueven entre balances en cuestión de minutos, completar un pago en mercados emergentes requiere acceso a moneda local, lo que depende de la infraestructura bancaria nacional. La criptomoneda acerca el valor rápidamente, pero el último tramo sigue necesitando intermediarios tradicionales.
Conclusión
La alianza SoFi-Mastercard evidencia que las stablecoins están dejando de ser un mero activo especulativo para convertirse en una herramienta operativa dentro del ecosistema financiero. Si bien no eliminan a los intermediarios ni resuelven todos los problemas de costos, su adopción progresiva sugiere que la cadena de bloques puede complementar —y quizás a largo plazo transformar— los sistemas de liquidación actuales.