Las autoridades venezolanas han detectado un aumento en las estafas de secuestro virtual, donde los delincuentes exigen rescates en criptomonedas, específicamente en USDT. El 18 de septiembre de 2026, el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) informó sobre un caso ocurrido en el estado Miranda, donde un hombre fue engañado para aislarse voluntariamente mientras su familia recibía amenazas.

Modalidad de engaño

La víctima, quien buscaba empleo, fue contactada con una oferta laboral falsa relacionada con trabajos en cristalería. Al llegar al lugar acordado, recibió llamadas de supuestos miembros de un grupo paramilitar que lo amenazaron de muerte y le ordenaron mantener la línea ocupada. Mientras tanto, los estafadores contactaron a su esposa, haciéndole creer que su pareja estaba secuestrada y exigiendo un rescate en USDT a través de la plataforma Binance.

Investigación y rastreo

El CICPC, a través de su División de Investigaciones de Extorsión, logró localizar el vehículo del hombre tras la denuncia de su esposa. Las pesquisas revelaron que la mayoría de las llamadas provienen de números internacionales, principalmente con prefijo +57 de Colombia, aunque también se han identificado líneas con códigos +53 y +593. Las autoridades instan a bloquear y reportar los números +573242150710 y +573241771960, vinculados a estas estafas.

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Recomendaciones y contexto regional

El organismo recomienda no realizar transferencias, mantener la calma y verificar por otros medios el paradero de la persona supuestamente secuestrada antes de entregar dinero. Este tipo de estafa no es exclusivo de Venezuela. En Costa Rica, el Organismo de Investigación Judicial reportó 58 denuncias entre enero y mayo de 2026, frente a solo ocho en el mismo período de 2025, lo que representa un aumento del 625%. El país cerró 2025 con 92 denuncias.

El papel de las criptomonedas

Estos casos subrayan que el uso de activos digitales en delitos de extorsión va más allá de los ataques a plataformas o cuentas. La rapidez de las transferencias en USDT lo convierte en una herramienta atractiva para presionar a las víctimas, mientras que la proliferación de estas modalidades plantea un desafío: distinguir entre una amenaza real y una estafa antes de que el miedo conduzca a pagos irreversibles.

La creciente adopción de criptomonedas en América Latina también trae consigo riesgos asociados, y las autoridades instan a la población a estar alerta ante este tipo de engaños.

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