La identidad del creador de Bitcoin sigue siendo uno de los mayores misterios de la era digital. Se le atribuyen enormes riquezas en criptomonedas, pero la evidencia que respalda esa cifra es más compleja de lo que parece. Investigadores han identificado un rastro minero con un patrón distintivo, pero la conexión con la figura seudónima no está probada de manera concluyente.
El rastro de una operación minera, no de una persona
Alrededor de 1,1 millones de bitcoins se asocian comúnmente con Satoshi Nakamoto, pero dicha cantidad surge de un análisis forense que apunta a una operación de minería, no a un individuo concreto. Las estimaciones oscilan en un margen superior a 200.000 BTC, dependiendo de la rigurosidad con la que se aplique el llamado 'patrón de huella'. El reciente movimiento de 600 BTC minados en 2010, tras permanecer 16 años intactos, reavivó la especulación sobre si esas monedas pertenecían al creador, aunque los datos onchain no respaldan esa teoría.
Un rastreador de blockchain no halló vínculo alguno entre esas 600 monedas y las tenencias atribuidas a Satoshi. La firma de análisis Bitquery examinó los 12 bloques implicados y determinó que 10 no coincidían con el patrón de minería característico conocido como 'Patoshi'. Los dos restantes mostraban similitudes débiles que podrían explicarse por azar, según explicó Gaurav Agrawal, investigador de Bitquery. Además, aunque esas recompensas fueron generadas por una sola máquina y las claves privadas estuvieron en manos de quien las gastó, Agrawal subraya que la cadena no puede confirmar si el actor de 2026 es la misma persona que operó el equipo en 2010.
El patrón Patoshi: la pista circunstancial
Para entender por qué se atribuyen 1,1 millones de BTC a Satoshi, hay que remontarse a 2013, cuando el investigador Sergio Demian Lerner detectó una huella única en los primeros bloques de Bitcoin. Ese patrón sugería que un minero utilizaba una configuración distinta al resto de la red, algo que se mantuvo durante miles de bloques. Lerner calculó que ese minero habría acumulado aproximadamente 1,1 millones de BTC y, más de una década después, sigue defendiendo su estimación.
«Es correcto, con la salvedad de que se basa en pruebas circunstanciales; no hay una demostración matemática ni un testigo directo», afirmó Lerner en declaraciones a Magazine. Sin embargo, insiste en que el vínculo entre Patoshi y Satoshi se refuerza porque varios de los primeros usuarios de Bitcoin, como Hal Finney, Dustin D. Trammell, Nicholas Bohm y Mike Hearn, recibieron transferencias desde coinbases que presentaban ese patrón. «Esas transferencias ofrecen razones convincentes, pero no constituyen una prueba definitiva», añadió.
Lerner también apunta que el minero empleaba un software especializado, probablemente desarrollado antes del lanzamiento de Bitcoin, lo que hace «altamente improbable» que otro actor hubiera creado una configuración funcional en las horas posteriores al anuncio de la versión 0.1. «Quien minó con el patrón Patoshi comenzó justo desde el inicio», aseveró.
La reconstrucción de Bitquery y el rango de la fortuna
Recientemente, Bitquery reconstruyó el patrón desde cero, analizando 54.316 bloques de la primera era de Bitcoin y siguiendo cada moneda hasta el 1 de septiembre de 2026. Su enfoque de 'calificación máxima' coincidió en un 99,2% con la lista pública de Patoshi, y no detectó anomalías en una prueba de orden temporal sobre 5.836 pares de bloques adyacentes. «No conozco una prueba más sólida que esta», declaró Agrawal.
No obstante, el análisis revela que la cifra de 1,1 millones de BTC depende del criterio aplicado. Según Agrawal, si el patrón se interpreta de manera estricta, el total se reduce a menos de 0,9 millones; con una lectura más amplia, alcanza los 1,17 millones. «Las estimaciones publicadas de entre 1,0 y 1,13 millones se sitúan dentro de ese intervalo, así que no alteramos la cifra», matizó.
La conexión entre Satoshi y los 1,1 millones: tres afirmaciones superpuestas
Agrawal desglosa la afirmación «Satoshi posee 1,1 millones de BTC» en tres partes: que las monedas provienen de una máquina concreta (respaldada por evidencia sólida), que esa máquina pertenecía a Satoshi (solo circunstancial) y que las claves siguen bajo su control (imposible de demostrar solo porque las monedas no se hayan movido).
Bitquery también halló una transacción de mayo de 2010 que no había sido reportada en estudios previos. Ese día, 600 BTC de recompensas iniciales se movieron en dos operaciones separadas por una hora: la primera gastó 10 recompensas de bloque (500 BTC) a las 22:04 UTC, y la segunda, dos recompensas (100 BTC) a las 23:07 UTC. Esas monedas se habían minado en momentos distintos de 2009, tanto al inicio como al final de ese año. «Es el momento más claro en que la propia cadena, y no un patrón estadístico, indica que estos bloques pertenecen juntos», explicó Agrawal, añadiendo que es lo más cerca que la red está de confirmar que varias recompensas de 2009 estuvieron en una sola billetera.
En cuanto a los 600 BTC movidos este septiembre, no pertenecen al patrón Patoshi y no hay nuevas evidencias que los vinculen con las reservas de Satoshi. Como concluyó Agrawal: «Nada en las matemáticas lo resuelve, así que nunca estaremos seguros». El misterio de la identidad y la fortuna de Satoshi parece destinado a permanecer sin respuesta definitiva, alimentando la leyenda que rodea a Bitcoin.