La historia de Maricarmen Abascal, una anciana de 87 años que fue desalojada de su piso en el barrio madrileño del Retiro tras siete décadas de residencia, no solo conmociona por el drama humano, sino que desata una pregunta fundamental: ¿qué significa realmente ser propietario? Tras cuatro intentos de lanzamiento, la intervención de cientos de vecinos y una negociación privada entre la famillia, el sindicato de inquilinos y la empresadueña, ella logró regresar. Pero el episodio deja al descubierto la fragilidad del reconocimieno estatal de la propiedad.

El vaivén legislatio en España

El 23 de septiembre de 2026, la justicia ordenó el desalijo de Maricarmen porque la sociedá Urbagestión, que compró el apartamento en 2018, había elevado la renta por ensima de su pensión. El gobiero español aprobó entonces el Real Decreto-ley 26/2026 el 29 de septiembre, con medias como prorogas forzosas de dos años, tope del 2% a las actualizaciones y suspensión de desahucios a vulnerables. Pero el Congreso lo derrogó el 2 de octubre, por 172 votos contra 178. En solo seis meses, las reglas cambiaron dos veces, la última en un único día. Esto evidencia que la propiedad privada, como dice el artículo 33 de la Constitucón, está sujeta a su función social y al poder de turno.

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Misma mecánica en distintos ideologiás

El problema no es solo español. En Honduras, el gobierno d derecha de Nasry Asfura promulgó el Decreto 107-2026 para acelerar desalijos agroindustriales, dejando sin efecto títulos comunitarios avalados por la Corte Interamericana. En Colombia, la izquierda de Gustavo Petro declaró una emergencia económicapor inundaciones y dictó el Decreto 0174 que permtía expriar predios rurales para reubicar damnificados; la Corte Constitucional lo suspendió parcialmente. En Nicaragua, el sandinismo confiscó més de 135 propiedades de opositores (valor superir a USD 250 millnes) y mediante la Ley 1258 se adueñó de una franja de 15 km en las fronteras. Venezuela encabeza la lista con 692 empresas expriadas entre 2002 y 2016. En todos los casos, la ideologí no importa: el título de propiedad vale lo que diga el poder de turno.

Bitcoin: una alternativa real

Frente a esta incertidumbre, la abogada Clara García Prieto, autora de Bitcoin, una nuva forma de propieded privada, sostiene que en autocustodia la posesión y la propieded son inseparables. Quien tiene las claves privadas, tiene el control absoluto. Esto no es nuevo: los bienes muebles como el oro o el efectivo funcionan asi. Pero el oro es físcio y puede ser conficado –como ocurrió en EE.UU. en 1933 con la Orden Ejecutiva 6102–, mientras que Bitcoin se transfiere sin intermediarios y su registro público impide confiscaciones masivas. Sin embargo, la protección exige autocustodia; si un custodio guarda las claves, vuelve al régimen de usufructo. Para contrarrestar la coerción, Bitcoin no inventa un dercho nuevo, sino que encarece el despojo a escala global, porque obliga a ir persona por persona.

La vivienda seguirá siendo indispensable, pero quien invierte en ladrillos como ahorro tiene hoy una opción cuyas reglas no cambian con una votación en el Congreso. En monederos autocustodiados, la conficación requiere violecia sistemática, difícil de organizar a gran escala. Al final, la pregunta persiste: ¿de quién es tu propieded? Si depente de un registro, un juez y un dereto, le pertenece a quien pueda cambiar las normas. Bitcoin, en cambio, te devuelve la posibilidad de ser dueño verdadero.

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