La firma Blockstream, responsable principal del desarrollo de la red lateral Liquid de Bitcoin, ha publicado un comunicado en el que se niega rotundamente a satisfacer las exigencias económicas de quienes perpetraron el ataque informático contra dicha plataforma. A través de su cuenta oficial en la red social X, la compañía sentenció que no abonará ninguna cantidad por la recuperación de los activos digitales robados, calificando la demanda como un acto de extorsión que no será avalado bajo ningún pretexto.
Antecedentes del incidente y la postura de la empresa
El pronunciamiento surge como respuesta a los hechos ocurridos el pasado 6 de septiembre, cuando un agente malintencionado explotó una falla en las transacciones confidenciales del protocolo Elements para extraer aproximadamente 4.000 bitcoins (BTC) de la federación que administra Liquid. El movimiento se ejecutó mediante la herramienta SideSwap y en ese instante representaba el 95% del total de garantías que respaldaban la cadena paralela.
Al día siguiente, los atacantes devolvieron 3.400 BTC tras entablar una negociación en cadena y lograr que se aplicaran parches a los nodos afectados. No obstante, retuvieron alrededor de 598,5 BTC en una dirección independiente. Este remanente es interpretado por los responsables como una compensación autoasignada, justificándose en el mensaje OP_RETURN original donde se autodenominaban «hackers de sombrero blanco». Sin embargo, Blockstream desestimó tajantemente esa argumentación: «Apropiarse de bienes sin consentimiento y condicionar su devolución constituye un delito, no una revelación responsable», afirmó la empresa en su escrito.
Consecuencias para el ecosistema y llamado final
En la misiva, Blockstream advierte que acceder a tales condiciones sentaría un peligroso precedente para el entorno cripto, ya que el software de código abierto no debe forzar a sus creadores a pagar rescates que superan con creces su participación económica. Asimismo, subrayó la naturaleza intrínseca de Bitcoin: «Es dinero sólido que no puede acuñarse sin coste; Bitcoin no despoja a los usuarios para sufragar un rescate». La postura de la desarrolladora coincide con críticas previas de expertos como Charles Guillemet, director tecnológico de Ledger, quien había señalado que las prácticas de los supuestos hackers éticos han mutado negativamente al retener liquidez real para forzar el contacto con los desarrolladores del protocolo.
Blockstream también reconoció el nuevo panorama que imponen los avances en inteligencia artificial para detectar vulnerabilidades, como observó Jameson Lopp, y afirmó que la comunidad ha reaccionado para enfrentar estas amenazas. Pese a la negativa de ceder ante el rescate, la compañía hizo un último llamamiento a los atacantes: «Aún existe oportunidad de resolver esto de manera ética, devolviendo los fondos restantes». De lo contrario, advirtieron que emplearán todas las herramientas legales disponibles, colaborando con autoridades, especialistas forenses y exchanges para rastrear los activos. Recordaron que la red Bitcoin es transparente por diseño y que «las transacciones no desaparecen, ni tampoco las evidencias que dejan».
Liquid avanza hacia la estabilización técnica
Mientras persiste la disputa por los casi 600 BTC retenidos, la red Liquid continúa su proceso de estabilización técnica tras la actualización de emergencia de los nodos con la versión Elements v23.3.4. Aunque la generación de bloques se ha reanudado para supervisar la red, las operaciones de depósito y retiro siguen suspendidas temporalmente, lo que impide a los titulares de LBTC canjear sus bitcoins. Adam Back, director de Blockstream, aseguró que la paridad entre LBTC y bitcoin está completamente respaldada, instando a los usuarios a no vender con pánico en mercados extrabursátiles.