Un reciente análisis de la plataforma de métricas DefiLlama, con datos recogidos hasta el 4 de octubre de 2026, revela que la inmensa mayoría de las cadenas de bloques activas atraviesan una etapa de baja demanda transaccional. De las 558 redes distribuidas monitoreadas, un total de 514 obtuvieron menos de 1.000 dólares en tarifas por procesamiento durante las últimas 24 horas. De este grupo, 443 protocolos registraron ingresos inferiores a los 10 dólares, y 399 de ellos no percibieron ni un solo centavo en comisiones.
Una brecha abismal entre las líderes y el resto
En el extremo opuesto del espectro, apenas siete blockchains lograron rebasar la barrera de los 100.000 dólares en comisiones diarias. Solana se posicionó como la red con mayor recaudación, con 1,09 millones de dólares, seguida de Tron (922.900 dólares) y BNB Chain (793.900 dólares). Ethereum alcanzó los 435.000 dólares, mientras que Bitcoin, la red pionera, generó 325.600 dólares en tarifas destinadas a la minería como incentivo por la validación de bloques y la seguridad de la cadena. Cierran la lista Base, con 114.800 dólares, y Robinhood Chain, con 100.900 dólares.
El impacto del halving en la minería de Bitcoin
Tras el último halving, que redujo la recompensa fija a 3,125 bitcoins por bloque, las comisiones de transacción representan una porción ínfima de los ingresos totales de los mineros. En momentos de baja congestión de la red, el cobro de tarifas apenas cubre el 0,60% del incentivo total de los bloques. Esto obliga a la industria minera a depender en más del 99% del subsidio fijo y de la cotización del activo en los mercados para mantener sus márgenes operativos, especialmente ante la caída del hashrate global reportada por CriptoNoticias.
Concentración de la actividad económica
La disparidad entre los ingresos de las plataformas principales y la inactividad del 92,5% de las redes monitoreadas evidencia que la disposición de los usuarios a pagar por procesamiento se concentra en unas pocas opciones. Este panorama demuestra que la mayoría de la infraestructura blockchain en funcionamiento carece actualmente de una demanda transaccional significativa por parte del mercado, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de muchos proyectos de capa 1 y capa 2.