El consejo de administración de OpenAI, la empresa más valiosa del sector de inteligencia artificial, enfrenta una creciente tensión interna sobre el momento adecuado para salir a bolsa. Mientras el CEO Sam Altman impulsa una oferta pública inicial (IPO) para finales de 2026, la CFO Sarah Friar advierte que la compañía "no está preparada" este año, señalando riesgos financieros significativos que incluyen compromisos de gasto en infraestructura que superan los 600 mil millones de dólares en los próximos cinco años .
El desacuerdo, revelado por The Information y recogido por diversos medios especializados, refleja las tensiones inherentes a una empresa que ha pasado de ser un laboratorio de investigación sin fines de lucro a un gigante comercial valuado en más de 300 mil millones de dólares en menos de una década .
Las posturas enfrentadas
La posición de Sam Altman es clara: quiere que OpenAI salga a bolsa lo antes posible, idealmente en el cuarto trimestre de 2026. Sus motivaciones son estratégicas. Una IPO permitiría a la compañía acceder a los mercados de capitales para financiar su ambiciosa visión, que incluye planes quinquenales de inversión en centros de datos que superan los 600 mil millones de dólares. Además, Altman busca adelantarse a su principal competidor, Anthropic, que según fuentes del sector también planea una IPO para finales de 2026 .
Sarah Friar, por su parte, adopta una postura más cautelosa, consistente con su formación como ex ejecutiva de Goldman Sachs y su rol como Chief Financial Officer. Friar ha señalado internamente que la compañía "no está preparada" para una IPO en 2026, citando múltiples preocupaciones :
En primer lugar, la magnitud de los compromisos de gasto. OpenAI ha comprometido más de 600 mil millones de dólares en inversiones en infraestructura de centros de datos para los próximos cinco años. Según las proyecciones internas, el consumo de efectivo de la compañía antes de alcanzar el flujo de caja positivo podría exceder los 200 mil millones de dólares.
En segundo lugar, la estructura compleja de esos compromisos. Una parte significativa de los 122 mil millones de dólares recaudados recientemente provendrá de Amazon y NVIDIA, que son al mismo tiempo proveedores de servicios en la nube y chips para OpenAI una situación que crea riesgos potenciales para la estructura de capital.
En tercer lugar, la dependencia crítica de Microsoft. Los documentos internos de OpenAI advierten que cualquier cambio en la relación con su principal socio tecnológico "podría tener un impacto negativo significativo en el negocio" .
Tensiones en la cúpula
El desacuerdo sobre el momento de la IPO no es meramente académico; ha generado tensiones en la alta dirección que han trascendido a la prensa. Según las fuentes citadas por The Information, Friar ha sido excluida de algunas reuniones financieras clave, incluyendo una sesión con inversores importantes sobre la adquisición de servidores .
Además, la estructura de reporte de Friar es inusual para una CFO. En lugar de depender directamente del CEO Sam Altman, Friar reporta a Fidji Simo, la directora de operaciones. Esta disposición, que difiere de la norma corporativa estándar, ha sido interpretada por algunos analistas como una señal de la compleja dinámica interna .
A pesar de las tensiones, tanto Altman como Friar emitieron una declaración conjunta para calmar los rumores: "Estamos alineados en que asegurar recursos computacionales es central para la estrategia de OpenAI, y ambos participamos en todas las decisiones clave" .
El contexto financiero de OpenAI
Las tensiones internas reflejan la situación financiera única de OpenAI. La compañía ha pasado de ser una organización sin fines de lucro a una entidad con fines de lucro (capped-profit) en 2019, y más recientemente ha estado considerando una reestructuración completa para eliminar el límite de beneficios .
La valoración de OpenAI ha crecido explosivamente, impulsada por el éxito de ChatGPT y los modelos GPT posteriores. Sin embargo, este crecimiento ha venido acompañado de costos operativos masivos. El entrenamiento y operación de modelos de lenguaje de última generación requiere cantidades ingentes de computación, y la carrera por mantenerse a la vanguardia ha llevado a OpenAI a comprometerse a gastos de capital sin precedentes en la industria tecnológica .
El factor Anthropic
La urgencia de Altman por salir al mercado no es solo interna. Anthropic, el principal competidor de OpenAI fundado por ex ejecutivos de la propia OpenAI, también estaría considerando una IPO para el cuarto trimestre de 2026, posiblemente en octubre .
Ser el primero en salir a bolsa podría dar a OpenAI una ventaja significativa: acceso prioritario a los mercados de capitales, mayor visibilidad y capacidad para atraer y retener talento mediante paquetes de acciones líquidas. Por el contrario, llegar tarde podría permitir a Anthropic captar la atención de los inversores y potencialmente obtener una valoración más favorable .
¿Qué esperar?
El desenlace de esta disputa interna tendrá implicaciones significativas no solo para OpenAI, sino para toda la industria de la inteligencia artificial. Una IPO de OpenAI sería uno de los eventos financieros más importantes del año, con una valoración potencial que podría superar el medio billón de dólares.
Por ahora, la postura oficial de la compañía es que aún no se ha tomado una decisión final. Sin embargo, las filtraciones sobre las tensiones internas sugieren que el debate está lejos de resolverse, y que la decisión final dependerá no solo de factores financieros, sino también de la evolución de la posición competitiva de OpenAI frente a Anthropic y otros rivales .