El Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) y la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) dieron a conocer el pasado 1 de septiembre una ofensiva contra una estructura de financiamiento digital vinculada al grupo Hamás y a su ala militar, las Brigadas Al-Qassam. Como resultado de la operación, las autoridades confiscaron más de 560.000 dólares en criptoactivos y se apoderaron de dominios y servidores que eran utilizados para recolectar donativos.
Una investigación que arrancó en 2025
La pesquisa comenzó a dar frutos en marzo de 2025, momento en el que se incautaron aproximadamente 201.400 dólares correspondientes a una cadena de direcciones digitales que se renovaba permanentemente. De acuerdo con la comunicación oficial del DOJ, las billeteras involucradas habían movilizado más de 1,5 millones de dólares desde finales de 2024, gracias a transferencias veloces entre múltiples cuentas.
Uno de los activos más relevantes detectados fue la stablecoin USDT, emitida por Tether. A pesar de que su empleo permitió trasladar valor sin la volatilidad propia de criptomonedas como Bitcoin, todas las transacciones quedaron registradas en la cadena de bloques, lo que facilitó su vinculación con movimientos anteriores.
El papel clave de la oficina del FBI en Albuquerque
La oficina de campo del FBI con sede en Albuquerque lideró el análisis de las operaciones financieras. Los agentes lograron rastrear los flujos de USDT hasta cuentas asociadas con Hamás, a pesar de la constante rotación de direcciones. La investigación se apoyó en patrones de movimiento, montos, horarios y conexiones con exchanges y otros intermediarios financieros.
Otro episodio relevante ocurrió en julio de 2025, cuando el DOJ interpuso una demanda civil para confiscar cerca de 2 millones de dólares vinculados a la empresa Buy Cash Money and Money Transfer Company, un negocio radicado en Gaza. Según reportó CriptoNoticias, una cuenta conectada a esa compañía habría recibido al menos 4 millones de dólares destinados a la organización Hamás.
Infraestructura digital en la mira
La ofensiva también se dirigió contra la infraestructura empleada para la recaudación de fondos. El control de los dominios y servidores tiene como objetivo interrumpir los canales electrónicos que servían para contactar a donantes y gestionar las campañas de financiación.
La operación envía una señal clara al mercado de las criptomonedas: cambiar de billetera puede complicar una pesquisa, pero no borra automáticamente el rastro de las transacciones. La combinación de análisis de movimientos, datos provenientes de exchanges e información externa permite reconstruir rutas financieras incluso tras múltiples saltos entre cuentas.