La influencia de Binance en Venezuela es innegable. El exchange más grande del mundo llegó al país hace años y, sin un registro formal ni autorización estatal, se ha integrado en la vida diaria de los venezolanos. Ahora, con la reciente exigencia de datos financieros y laborales, la plataforma aviva las especulaciones: ¿está buscando una licencia oficial?

¿Qué está pidiendo Binance a sus usuarios en Venezuela?

De acuerdo con información divulgada la semana pasada, el exchange comenzó a requerir a los comerciantes de su plataforma entre pares (P2P) la actualización de sus datos laborales. A esto se suma, según reportes del jueves 30 de julio, una solicitud de certificación de ingresos para los usuarios en el país. Estas medidas, claramente alineadas con estándares de cumplimiento regulatorio, se suman al rumor —aún no confirmado ni desmentido— del lanzamiento de una tarjeta de débito para los usuarios registrados en Venezuela.

¿Licencia o simple cumplimiento de normas internacionales?

No son tres hechos aislados. Binance es una de las plataformas de criptomonedas más utilizadas en Venezuela, tanto a nivel minorista como comercial, con miles de usuarios y comercios que aceptan USD Tether (USDT) a través de Binance Pay. Por ello, la exigencia de esta documentación y la posible llegada de ese producto financiero —respaldado por Visa— permiten imaginar una posible, aunque hipotética, licencia de la Superintendencia Nacional de Criptoactivos y Actividades Conexas (Sunacrip) otorgada al mayor exchange de criptomonedas por volumen de comercio. Sin embargo, esta narrativa ha corrido como pólvora en redes sociales, con cuentas de influencers que aseguran que Binance lanzará su tarjeta mediante una licencia que le permitiría operar de manera autorizada en el país.

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La realidad: cumplimiento de normativas internacionales

Pero esto no necesariamente es así. Venezuela no es el único país donde Binance opera sin registro formal y exige documentación financiera y laboral a los usuarios. Más bien, podría entenderse como una solicitud que responde a las normativas internacionales de Conoce tu Cliente (KYC) y Prevención del Blanqueo de Capitales (AML), que Binance sigue con más énfasis desde la demanda y la multimillonaria multa pagada en 2023. Estos episodios han llevado al exchange a reforzar sus controles de Diligencia Debida Mejorada (EDD), una práctica que se ha extendido progresivamente a mercados emergentes donde el comercio P2P registra volúmenes elevados.

Venezuela: un mercado clave para el P2P

Venezuela es uno de estos mercados. El bolívar, la moneda nacional, llegó a liderar a inicios de este año el sistema de operaciones P2P de Binance, con más de 225.000 actualizaciones en el libro de órdenes en un solo día. Esto llevó al bolívar al tope de las monedas del mundo en términos de frecuencia de ajustes en las ofertas de compraventa de criptomonedas. Más allá de estos controles, la medida funciona como un filtro para mitigar el riesgo de bloqueos bancarios locales. En Venezuela, el comercio P2P en moneda nacional transita por el sistema bancario regulado por la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban). La movilización de montos elevados sin respaldo económico formal suele activar los sistemas de alerta de la banca privada, provocando el congelamiento de fondos, especialmente cuando en el concepto de las transferencias se coloca algún término que vincule ese movimiento con el comercio de criptomonedas.

¿Para qué solicitan los datos?

La recolección rigurosa de datos laborales y financieros suele ser un paso previo necesario para establecer alianzas con procesadores de pago e integrar servicios de pago cotidianos en el ecosistema de Binance. También es una diligencia que antecede al lanzamiento y otorgamiento de tarjetas de débito por parte de las entidades financieras. Por tanto, es previsible que esta recolección ordenada de documentación responda más bien a la antesala de un anuncio que, según el propio exchange, está muy cerca. La visión de una regulación formalizada de Binance en Venezuela quedaría descartada, ya que la plataforma no tiene sede física en el país, no lo necesita y, no menos importante, no tiene quien la apruebe en plazos concisos, pues la Sunacrip sigue bajo un proceso de reestructuración que se encamina a su tercer aniversario y, desde entonces, solo se ha otorgado permisos a dos plataformas de criptomonedas.

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