La masificación de Bitcoin no dependerá de grandes decisiones empresariales ni de personalidades influyentes en redes sociales. Según un reciente sondeo del Instituto de Políticas de Bitcoin (BPI), la credibilidad para obtener información fiable sobre la criptomoneda recae en el círculo más inmediato de las personas: asesores financieros, planificadores de retiro y familiares o amigos que ya poseen BTC.
El estudio revela quiénes son los referentes de confianza
La encuesta nacional realizada a 1.000 votantes estadounidenses determinó que los líderes empresariales, los gurús tecnológicos y los analistas mediáticos no son las fuentes predilectas para quienes desean iniciarse en Bitcoin. En cambio, el 33% de los consultados señaló a sus asesores financieros personales como la autoridad más creíble, seguidos por los especialistas en planificación de retiro (25%) y la experiencia directa de allegados que ya han tenido contacto con la moneda digital (23%).
Estos datos indican que los novatos prefieren apoyarse en personas de su entorno antes que en figuras públicas o influencers de criptomonedas, quienes suelen abundar en plataformas sociales. La investigación también arrojó que el 94% de los participantes ha oído hablar de Bitcoin, y un 61% manifiesta interés en profundizar sus conocimientos sobre cómo adquirirlo.
Las cinco inquietudes principales del público
El sondeo identificó cinco ejes fundamentales que generan dudas entre quienes aún no forman parte del ecosistema: el control individual sobre los activos, la seguridad respaldada por un rendimiento comprobado a largo plazo, la protección técnica, la accesibilidad financiera y la facilidad de uso. Estas preocupaciones coinciden con el perfil del bitcoiner típico, descrito por el analista Brandon Quittem como una persona introvertida, analítica, orientada al futuro y escéptica ante las modas pasajeras.
Según Quittem, los individuos más reflexivos y menos reactivos son los que lideran la comunidad de Bitcoin. Este perfil encaja con la tendencia a buscar consejo en voces cercanas antes que en personajes de redes sociales, lo que sugiere que la adopción masiva podría impulsarse mediante la difusión de información en entornos de confianza.
El desafío de la desinformación
Sam Lyman, jefe de investigación de BPI, señaló que la gente necesita comprender qué es Bitcoin y cómo puede beneficiar su vida. El estudio reveló que el 55% de los encuestados ignora que se puede adquirir BTC directamente a través de firmas tradicionales de corretaje y plataformas de gestión patrimonial reguladas en Estados Unidos. Este desconocimiento frena la adopción, a pesar de que Bitcoin ya forma parte de la infraestructura financiera de Wall Street.
La falta de educación sobre el activo y su protocolo, así como la confusión terminológica (como el uso erróneo del término “blockchain”), han sido obstáculos recurrentes desde 2018. Para superarlos, el informe sugiere que la industria debe centrarse en la simplicidad del lenguaje y en aprovechar la influencia de asesores e inversores minoristas.
Conclusión: la pelota está en el tejado de la comunidad
Los resultados del BPI trazan una hoja de ruta clara: la próxima ola de adopción de Bitcoin no vendrá de la mano de CEOs ni de influencers, sino de la red de confianza de cada persona. La educación, enfocada en resolver las dudas concretas de los ciudadanos comunes, será la clave para expandir el uso de la criptomoneda. Queda por ver si las empresas y usuarios del sector aprovecharán esta guía.