El coste de protegerse contra un posible impago de la deuda emitida por las principales empresas tecnológicas centradas en inteligencia artificial ha escalado hasta un nivel sin precedentes. Este aumento coincide con la fuerte corrección en los mercados bursátiles de Asia, especialmente en Corea del Sur, donde el índice KOSPI sufrió un desplome histórico en dos jornadas consecutivas, borrando más de 620.000 millones de dólares en capitalización.

Desplome en Seúl y su impacto en los semiconductores

Durante el martes y miércoles de esta semana, la Bolsa de Seúl activó en repetidas ocasiones los disyuntores automáticos para frenar las ventas masivas. El detonante fue la publicación de resultados de SK Hynix, que si bien registró un beneficio operativo récord de 60,54 billones de wones (unos 41.250 millones de dólares), no alcanzó las expectativas del consenso de analistas, que anticipaban 64 billones de wones. Esta decepción provocó una caída adicional del 4% en las acciones de Hynix el miércoles, sumándose al desplome del 15% del día anterior. Junto con Samsung Electronics, estas dos compañías representan aproximadamente la mitad del peso del KOSPI.

La debilidad en el sector de chips asiáticos se ha trasladado rápidamente a otros ámbitos. Los inversores minoristas surcoreanos, que históricamente han mostrado gran afinidad por las criptomonedas, en los últimos meses redirigieron su capital hacia acciones vinculadas a la inteligencia artificial y los semiconductores, en muchos casos utilizando productos apalancados. Tras la aprobación en mayo de fondos cotizados (ETF) apalancados de acciones individuales, los activos gestionados por estos instrumentos superaron los 50.000 millones de dólares en julio. Las fuertes pérdidas de esta semana han llevado a las autoridades a replantearse la conveniencia de permitir este tipo de productos para el público minorista, e incluso algunos responsables políticos se han disculpado por haber autorizado su comercialización.

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El mercado de bonos pone el foco en la deuda de los operadores de hiperescala

Paralelamente, el mercado de renta fija está enviando señales de alerta. Los credit default swaps (CDS) a cinco años sobre una cesta que agrupa a los cinco mayores operadores de hiperescala estadounidenses —Amazon, Meta, Microsoft, Google y Oracle— se han disparado de 115 a 162 puntos básicos en los últimos meses, alcanzando un máximo histórico. Este indicador implica que el mercado está descontando una probabilidad de impago cercana al 12% para estas compañías en un horizonte de cinco años. Según la firma Sage Advisory, la deuda total en dólares de estos gigantes se ha más que duplicado desde septiembre, superando los 360.000 millones de dólares, mientras que el flujo de caja libre se ha tornado negativo.

Dentro de este grupo, Oracle concentra las mayores preocupaciones debido a sus agresivas inversiones en inteligencia artificial. Aunque la compañía cuenta con una importante cartera de contratos, una parte significativa de los mismos depende de OpenAI como cliente único, una empresa que ha enfrentado dificultades para generar flujo de caja y ha pospuesto su salida a bolsa.

Gasto de capital y resultados trimestrales

Las perspectivas de gasto de capital (capex) para 2026 de Alphabet, Microsoft, Amazon y Meta apuntan a una cifra conjunta de entre 725.000 y 730.000 millones de dólares, lo que refleja la magnitud de la apuesta por la IA. Sin embargo, Alphabet ya registró en el segundo trimestre su primer consumo de caja de la historia, por valor de 5.900 millones de dólares, a pesar de que su unidad de nube experimentó un crecimiento del 82%. Meta tiene previsto presentar sus resultados del segundo trimestre tras el cierre de los mercados estadounidenses, lo que podría aportar nuevas pistas sobre la salud del sector.

En conjunto, la reciente turbulencia en los mercados de acciones y bonos sugiere que la narrativa en torno a la inteligencia artificial está siendo sometida a un escrutinio más riguroso. Los inversores comienzan a cuestionar si las valoraciones actuales justifican el nivel de apalancamiento y gasto requerido, especialmente cuando cualquier desviación a la baja en los resultados puede desencadenar correcciones severas.

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