La banca tradicional de América Latina ha decidido incursionar de manera formal en la disputa por los beneficios que generan las stablecoins atadas al dólar. Hasta ahora, este negocio estaba dominado por emisores privados como Tether o Circle, que capturan los intereses de las reservas en bonos del Tesoro de Estados Unidos cuando los usuarios de la región adquieren estas criptomonedas para resguardarse de la devaluación de sus monedas locales. Sin embargo, un nuevo actor ha surgido con la intención de arrebatar una parte de ese mercado.

Un consorcio de 140 empresas lanza Open USD

Se trata de un consorcio global compuesto por 140 corporaciones, que ha lanzado Open USD (OUSD), una stablecoin alternativa cuyo diseño financiero distribuye los rendimientos generados por las reservas entre las entidades que facilitan la circulación del criptoactivo. En la región, ocho gigantes financieros, entre los que se cuentan Grupo Aval, Mercado Libre, Itaú y Banorte, ya se han sumado como socios fundadores con el objetivo de retener los márgenes de ganancia y evitar la fuga de clientes hacia plataformas externas. La incorporación de este bloque regional, que alinea a entidades tradicionales como Bradesco, Davivienda y BBVA con exchanges de criptomonedas como Bitso y Lemon, refleja un cambio en la estrategia comercial del sector bancario.

Un modelo bajo el escrutinio de los competidores

Según un análisis de Nacho Giménez, miembro del equipo de Lemon, la industria ya había intentado repartir los rendimientos a través de la tokenización de reservas, como ocurrió con USDV en 2023. Aquel experimento pionero no prosperó debido a vulnerabilidades de seguridad detectadas en su contabilidad por firmas de riesgo como Chaos Labs. A diferencia de esos casos, Open USD apuesta por un modelo exclusivamente institucional. En este esquema, la distribución del yield no depende de un software vulnerable a ataques, sino de un contrato directo entre empresas. No hay comisiones por la emisión o el retiro del token, y la mayor parte de las ganancias de las reservas se devuelve a los socios que generan la demanda.

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Hasta ahora, el sector financiero tradicional evitaba promover el uso de stablecoins porque hacerlo implicaba ceder el control de sus clientes y de los ingresos por intereses a firmas tecnológicas externas. La magnitud del anuncio ya ha sacudido el mercado global: tras la presentación de Open USD, las acciones de Circle cayeron un 17,68%. Si gigantes globales del consorcio como Stripe, Visa o Coinbase comienzan a canalizar sus volúmenes corporativos a través de OUSD, podrían restar liquidez y distribución a competidores establecidos como USDC.

Escepticismo y reacciones de los líderes del sector

Esta fragmentación de las tarifas locales es solo el primer reflejo de las dudas operativas que despierta el proyecto entre los líderes actuales de la industria. Mientras Tether reaccionó con un breve saludo de bienvenida en redes sociales, Jeremy Allaire, CEO de Circle, cuestionó abiertamente la eficiencia de un esquema atomizado entre tantas organizaciones. Allaire señaló que los productos gestionados por consorcios suelen enfrentar complejidades interminables que dificultan la agilidad y la escala. A este escepticismo se suma la actual falta de transparencia sobre las reglas de votación internas del nuevo consejo y el acceso restringido a la documentación técnica, compartida hasta ahora únicamente entre los firmantes.

Implementación y perspectivas futuras

En cuanto a su implementación, la infraestructura técnica de Open USD se desplegará este año en redes como Solana, Base y Polygon. Para los usuarios latinoamericanos, la incorporación de redes comerciales masivas como Mercado Libre o Lemon facilitará el acceso a estas stablecoins directamente desde los canales financieros habituales. Como concluye el análisis de Lemon, el impacto real de este lanzamiento se medirá cuando el consorcio demuestre si es capaz de coordinar a 140 dueños corporativos sin estancarse, y si los incentivos bancarios se traducen en ventajas concretas que convenzan al usuario de a pie de abandonar las plataformas que ya utiliza a diario.

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