Para quienes siguen de cerca el comportamiento de Bitcoin, hablar de un ciclo bajista podría sonar casi redundante. No obstante, examinar la evolución de estos episodios a lo largo del tiempo permite responder una interrogante que resurge con fuerza: ¿las contracciones del precio de la criptomoneda son cada vez menos pronunciadas?
¿Qué nos dicen los números del pasado?
Desde 2011, Bitcoin ha experimentado múltiples períodos de declive. Aunque los desencadenantes fueron muy dispares, los datos evidencian una pauta: las caídas han ido perdiendo magnitud y los tiempos de recuperación se han acortado progresivamente. El indicador conocido como drawdown mide el porcentaje de descenso desde un máximo histórico (ATH) hasta el punto más bajo posterior. Según el panel elaborado por Bitbo, la línea blanca representa la cotización del activo, mientras las zonas azules indican la profundidad de cada corrección.
Por ejemplo, en el momento de redactar esta nota, Bitcoin cotiza en torno a los 64.100 dólares, lo que supone un 49,1% por debajo de su récord absoluto de 126.000 dólares, alcanzado en octubre de 2025. Este nivel de caída es significativamente menor que en ciclos anteriores.
El primer gran desplome ocurrió en 2011. Tras tocar los 31,9 dólares, la moneda digital perdió un 93,8% de su valor en 163 días. El descenso se produjo en un mercado incipiente, con escasa liquidez, alta concentración de operaciones en pocas plataformas y fuerte especulación. Además, en junio de ese año, Mt. Gox, el exchange más grande de la época, sufrió una brecha de seguridad que minó la confianza. La recuperación hasta un nuevo máximo demandó 518 días.
El siguiente ciclo bajista fue más extenso. Entre finales de 2013 y principios de 2015, el precio retrocedió un 85,9%, en un período de casi tres años. La quiebra definitiva de Mt. Gox, tras la pérdida de unos 850.000 BTC, coincidió con las primeras restricciones de China a las instituciones financieras para operar con Bitcoin y con un ecosistema que aún carecía de infraestructura para absorber un evento de esa magnitud.
En 2018 llegó otro invierno cripto. Tras el estallido de la burbuja de las Ofertas Iniciales de Monedas (ICO), el precio cayó un 84,2% desde el ATH del año anterior. Los hackeos a exchanges, la presión regulatoria y el colapso de miles de proyectos profundizaron la corrección, y el mercado necesitó alrededor de tres años para recuperar el terreno perdido.
La situación fue diferente durante el ciclo 2021-2022. Bitcoin retrocedió un 77,6%, una caída aún relevante pero inferior a las de mercados bajistas previos. Además, el precio recuperó su máximo histórico en aproximadamente dos años, a pesar de enfrentar algunos de los mayores eventos de estrés de su historia: el colapso del ecosistema Terra-Luna, la quiebra del fondo Three Arrows Capital, la insolvencia de Celsius y el fraude que provocó el derrumbe de FTX.
¿Qué ha cambiado en el ecosistema?
Aunque el ciclo actual aún no ha concluido, presenta diferencias notables respecto a los anteriores. Una de las principales es la irrupción de una demanda institucional que antes no existía: la aprobación de los fondos cotizados en bolsa (ETF) de Bitcoin al contado en Estados Unidos en enero de 2024, el crecimiento de las tesorerías corporativas y la adopción del activo por parte de algunos Estados han reforzado la demanda.
Para ARK Invest, esta evolución refleja la transición de Bitcoin «hacia una asignación estratégica dentro de las carteras y ayuda a explicar por qué las caídas y la volatilidad son menores que en ciclos anteriores». Este cambio también se refleja en la composición de la demanda. Los ETF y las tesorerías corporativas se han consolidado como compradores estructurales, reduciendo la cantidad de Bitcoin disponible para negociación y amortiguando parte de la presión vendedora durante las correcciones.
Uno de los principales exponentes de esta tendencia es Strategy, la empresa fundada por Michael Saylor, que controla más del 4,2% del suministro total de Bitcoin (843.775 BTC). Por su parte, las empresas públicas en su conjunto ya acumulan más de 1,26 millones de BTC, equivalentes a aproximadamente el 6,3% de toda la oferta existente. Y esa acumulación continúa: durante el segundo trimestre de 2026, las empresas incorporaron alrededor de 115.000 BTC y los fondos de inversión otros 11.000 BTC, según informó CriptoNoticias.
Esto refleja que la redistribución de Bitcoin hacia actores con horizontes de inversión más largos podría contribuir a amortiguar las ventas durante las correcciones del mercado. No obstante, esto no significa que Bitcoin haya dejado atrás los mercados bajistas. El ciclo actual sigue abierto y todavía podría registrar nuevas caídas. Sin embargo, la comparación histórica muestra una tendencia consistente: cada mercado bajista fue menos profundo que el anterior y el tiempo necesario para recuperar un nuevo máximo histórico también se redujo.