La criptomoneda líder está a punto de concluir el octavo mes del año con una variación favorable, algo que no ocurría desde 2021. Este giro supone un quiebre en la tendencia que venía arrastrando durante los últimos cuatro ejercicios, cuando agosto solía ser un período de retrocesos para el activo digital.

Un mes que cambia de signo

Los datos de CoinGlass indican que, hasta el momento, BTC acumula una apreciación del 24,93% en agosto. Inició el mes cotizando en torno a los 63.000 dólares y logró escalar hasta superar los 81.000 dólares en algunos momentos, aunque después corrigió parte de esas ganancias. Al cierre de esta edición, el precio ronda los 78.700 dólares, con una ligera caída diaria del 0,32%.

Este desempeño contrasta fuertemente con lo vivido en agosto de 2022, 2023, 2024 y 2025, periodos en los que la moneda digital finalizó con saldo negativo. Aquella seguidilla de cierres en rojo había convertido a este mes en uno de los más temidos por los inversores, aunque el comportamiento histórico no siempre se repite.

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Impulso trimestral y contexto macro

El repunte de agosto también ha mejorado las cuentas del tercer trimestre. Entre julio y agosto, el bitcoin registra un incremento del 34,18%, después de haber cerrado en negativo los dos primeros trimestres del año. Si logra mantener este ritmo durante septiembre, el trimestre podría terminar siendo el mejor desde el segundo trimestre de 2025.

No obstante, el panorama macroeconómico sigue siendo un factor de riesgo. Los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos se mantienen elevados y la Reserva Federal se muestra cautelosa ante una inflación que aún presiona. Además, persiste la posibilidad de que las tasas de interés se mantengan altas por más tiempo, lo que podría favorecer a los activos tradicionales con rendimiento y restar liquidez a las inversiones más volátiles.

Un punto de inflexión incierto

El bitcoin llega así al final de agosto con una señal alentadora que rompe con la dinámica de los últimos años. Sin embargo, todavía queda por ver si este movimiento marca el inicio de una recuperación sostenida o si se trata simplemente de un respiro temporal dentro de un mercado que sigue condicionado por las variables macroeconómicas. Septiembre será clave para confirmar la tendencia.

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