Durante la Stablecoin Conference Latam 2026, organizada por Bitso Business en la capital mexicana, los representantes de Coincaex compartieron su visión sobre el futuro de los activos digitales en la región centroamericana. Joan Godoy, director de Comunicación de la firma guatemalteca, señaló que el envío de remesas, y no la especulación, será el principal impulsor de la adopción de criptomonedas en el área.
El contexto regional y la oportunidad de las remesas
Coincaex, una empresa de infraestructura web3 fundada en Guatemala en 2017, opera en Centroamérica, República Dominicana y Colombia. Su filosofía, explicó Godoy, se resume en la idea de permitir que las personas paguen con cualquier moneda que posean y reciban el valor en la que necesiten, eliminando las barreras en las transacciones entre individuos, comercios y naciones. La empresa ve en las remesas transfronterizas un campo fértil, especialmente porque en Centroamérica aproximadamente el 60% de la población económicamente activa carece de acceso a servicios bancarios tradicionales. Datos de Chainalysis de 2023 y 2024, citados por Godoy, indican que los tres usos principales de las criptomonedas en la región son las remesas, el comercio y la inversión, así como la reserva de valor. Sin embargo, el primero está ganando una relevancia particular.
Stablecoins como herramienta para reducir costos y agilizar transferencias
Godoy destacó que los pagos internacionales representan la capa inicial más prometedora. Esto se debe a que, por ejemplo, Guatemala depende de las remesas para un 28% de su Producto Interno Bruto (PIB), una realidad que comparten países vecinos. Para Coincaex, esta dependencia abre una ventana de oportunidad. La compañía busca construir los canales financieros que permitan mover valor de manera veloz. En este ecosistema, las monedas estables juegan un papel fundamental. Godoy recordó que Tether es la stablecoin más empleada globalmente y subrayó que estos instrumentos facilitan transferencias transfronterizas sin intermediarios, más económicas y rápidas que las vías convencionales. Pronosticó que los costos de envío continuarán disminuyendo hasta acercarse o situarse por debajo del 1%, permitiendo que el flujo de valor desde Estados Unidos hacia Centroamérica sea más rápido, transparente y barato. Asimismo, señaló que la integración económica intraregional sigue siendo un desafío que la tecnología de cadena de bloques podría resolver, ya que los países centroamericanos comercian poco entre sí a pesar de sus similitudes culturales. Las stablecoins, en su opinión, pueden actuar como un puente que facilite no solo la recepción de remesas desde EE.UU., sino también el intercambio directo con otras economías globales, sin depender de intermediarios centralizados.
Desafíos de adopción: educación y brecha digital
A pesar del potencial, Godoy fue realista sobre el ritmo de adopción. Aclaró que no se trata de un proceso acelerado con millones de usuarios, sino que la base de usuarios sigue siendo reducida. El principal obstáculo no es la tecnología, sino la falta de educación financiera y las barreras culturales. En Guatemala, el 60% de la población activa no está bancarizada, y es precisamente ese segmento el que representa el objetivo estratégico. El éxito de la industria, según Godoy, se medirá cuando ese 60% acceda a servicios financieros. No obstante, el perfil del receptor típico de remesas (a menudo personas mayores con poca familiaridad tecnológica) complica la transición, ya que muchos prefieren recibir efectivo. Godoy mencionó que a muchas personas aún les cuesta usar aplicaciones como WhatsApp, por lo que los productos deben ser extremadamente simples y fiables.
El futuro híbrido y la convergencia con la inteligencia artificial
Godoy considera que el cambio real se producirá con las nuevas generaciones. La apuesta está en educar a los jóvenes para que aprendan a manejar billeteras digitales desde el colegio, lo que podría llevar a una penetración de al menos el 50% en los mercados de Coincaex en una década. Puso como ejemplo el caso de El Salvador, que logró distribuir billeteras digitales a millones de personas en poco tiempo, aunque el desafío fue mantener su uso activo. En cuanto al papel de la banca tradicional, Godoy fue contundente: muchas instituciones no lograrán adaptarse por falta de visión y rigidez estructural. Sin embargo, destacó a JPMorgan como una excepción que, por su inversión temprana en blockchain, podría sobrevivir e incluso liderar la transición. El modelo futuro para la región, anticipó, no será puramente bancario ni exclusivamente cripto, sino un modelo híbrido, alineado con el concepto de finanzas híbridas (HiFi) debatido en la conferencia. Finalmente, Godoy apuntó a la convergencia entre inteligencia artificial (IA) y blockchain como el verdadero punto de inflexión. Sostuvo que la IA requerirá de criptomonedas para ejecutar pagos autónomos, y que cuando esa sinergia se masifique, todas las empresas se verán obligadas a aceptar activos digitales. Para Centroamérica, un mercado donde las remesas aún se manejan mayoritariamente en efectivo, ese horizonte podría no estar tan lejano como parece.