El 23 de agosto de 2026, el programador de Bitcoin Core, Jon Atack, compartió en su cuenta de X un relato sobre su reciente visita a El Zonte, El Salvador, donde opera la conocida economía circular basada en bitcoin conocida como Bitcoin Beach. La experiencia, según Atack, distó mucho de ser lo que esperaba.
Un almuerzo que revela la realidad
Según detalló el informático: «Almorcé hoy en El Zonte (Bitcoin Beach). Después de pagar, me informaron que fui el primer cliente en usar bitcoin allí en todo el mes. Luego me contaron que antes solían recibir muchos pagos con la criptomoneda, pero ahora prácticamente ha desaparecido. Bastante desalentador». Atack agregó que preguntó si la mayoría de la gente paga con efectivo, como en las zonas rurales donde la bancarización es escasa. La respuesta fue negativa: «Me dijeron que no: casi todos los clientes de la playa usan tarjeta de crédito o débito».
Propina rechazada
Para rematar su anécdota, Atack señaló que ofreció al empleado que lo atendió una propina en satoshis, «pero había olvidado cómo usar su aplicación de bitcoin y realmente no quería recibirla», ya que, según sus palabras, «está muerto». A pesar de lo negativo, Atack matizó que se trata solo de un dato puntual y que ese café aún acepta bitcoin. La misma persona lleva tres años trabajando allí y ha visto la evolución de los pagos. Además, no hubo problemas para aceptar el pago del almuerzo en sats, y el desarrollador comentó que solía dar propinas en sats cada vez que iba, pero en esta ocasión fue la primera vez que el empleado no recordó cómo hacerlo. «No significa que todavía no se pueda usar bitcoin para casi todo aquí si uno se esfuerza», concluyó.
Reacciones en la comunidad bitcoiner
El conocido divulgador y desarrollador bitcoiner Giacomo Zucco opinó sobre el testimonio: «El comercio presencial siempre jugó en modo difícil. Es muy bueno para marketing y educación (los actos físicos y las comunidades son importantes para la psicología humana) y, siendo un poco egoísta, también sirve para crear espacios donde los bitcoiners puedan gastar con menos fricción (y atraer algo de turismo bitcoiner a cambio). Pero el modo fácil es claramente el ahorro sin permisos en primer lugar y el comercio electrónico de mercados negros/grises en segundo lugar».
Por su parte, el bitcoiner Jethro Toro intentó contextualizar y, en cierta forma, restar dramatismo a los comentarios de Atack. Toro afirmó que, a diferencia de lo que ocurre en Bitcoin Beach, «la economía circular está prosperando en Berlín, El Salvador, donde muchos salvadoreños gastan bitcoin en los comercios de otros salvadoreños». Además, señaló que «ese café en particular» (suponiendo que sea el que él piensa) «es uno de los más caros de El Zonte, que podría ser el pueblo más caro de El Salvador».
Factores estacionales y de mercado
Toro añadió que no hay que olvidar que estamos en un mercado bajista, lo que implica menor disposición a gastar sats. También mencionó cuestiones climáticas: «Es la temporada de lluvias y en esta época del año no hay conferencias de Bitcoin. La economía de El Zonte depende en gran medida del turismo, a diferencia de Berlín, que es un centro agrícola. Además, muchos de los bitcoiners que viven en El Salvador se mudaron a zonas menos costosas. Por lo tanto, es natural que haya menos demanda por parte de los bitcoiners cuando hay menos turismo en esta época del año».
Conclusión: una llamada a la acción
Como cierre, Toro comentó que «la gran mayoría de los comercios de Bitcoin Beach todavía acepta bitcoin». No obstante, agregó: «esto no es un problema de esos comercios ni del Gobierno de El Salvador. Depende de nosotros, los bitcoiners que queremos que el dinero fíat quede obsoleto, practicar lo que predicamos». La experiencia de Atack, aunque puntual, sirve como recordatorio de que la adopción real de Bitcoin en el comercio cotidiano aún enfrenta obstáculos, pero no es una señal de fracaso definitivo.