El Senado estadounidense dio luz verde el 22 de junio de 2026 a una medida que veta la emisión de una moneda digital de banco central (CBDC) por parte de la Reserva Federal. La cláusula, insertada en el proyecto de ley denominado Vivienda para el Siglo XXI, cosechó un respaldo casi unánime con 85 votos a favor frente a solo 5 en contra.

¿Qué prohíbe exactamente la nueva legislación?

La normativa impide que la Fed lance, de manera directa o indirecta, cualquier tipo de activo digital que pueda considerarse una CBDC o un instrumento similar. No obstante, el texto exceptúa de forma explícita a las stablecoins privadas respaldadas en dólares que operan sobre cadenas públicas, como Tether (USDT) y USD Coin (USDC). Estas quedan fuera del veto.

El paquete legislativo, cuyo objetivo original es mejorar el acceso a la vivienda y fomentar el desarrollo inmobiliario, deberá ser analizado por la Cámara de Representantes antes de que el presidente Donald Trump pueda firmarlo. Si se convierte en ley, la prohibición se mantendrá activa hasta el 31 de diciembre de 2030. Pasada esa fecha, la Fed requeriría una autorización expresa del Congreso para retomar cualquier iniciativa de dólar digital.

Implicaciones para el ecosistema cripto

La exclusión de las stablecoins es el punto más relevante para el sector. Al descartarse una CBDC, desaparece la posibilidad de que un dólar digital estatal compitea directamente con los emisores privados, lo que consolida la posición de firmas como Tether y Circle en el mercado global. Estas monedas se han convertido en la principal puerta de entrada al dólar para usuarios de economías emergentes y países con controles cambiarios.

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Además, la medida refuerza el papel internacional del dólar. Tether, por ejemplo, mantiene unos 141.000 millones de dólares en bonos del Tesoro de EE. UU., convirtiéndose en uno de los mayores tenedores privados de deuda pública estadounidense. Así, el crecimiento de las stablecoins no solo expande el uso del dólar fuera de las fronteras, sino que también incrementa la demanda de instrumentos financieros del gobierno.

La decisión también aporta mayor claridad regulatoria. Durante años el debate sobre las CBDC estuvo abierto en Washington, mientras que otras potencias como China y Europa avanzaban con sus propias monedas digitales estatales (yuan digital y euro digital). Este nuevo marco sugiere que la administración prefiere impulsar la innovación privada antes que desarrollar una infraestructura monetaria digital controlada por el banco central.

Bitcoin sale beneficiado

Para el ecosistema de Bitcoin (BTC), la noticia es positiva. Buena parte de la comunidad considera que una moneda digital emitida por el Estado es incompatible con principios como la descentralización, la resistencia a la censura y la soberanía financiera. La ausencia de una alternativa digital oficial refuerza la narrativa de Bitcoin como el verdadero dinero descentralizado.

Más que cerrar la discusión, esta decisión define la estrategia de Estados Unidos para los próximos años. Mientras otras naciones exploran modelos de dinero digital estatal, Washington apuesta por un ecosistema compuesto por stablecoins privadas, mercados abiertos y activos descentralizados como Bitcoin. Si esta tendencia se mantiene, los emisores privados podrían jugar un rol cada vez más importante tanto en la expansión global del dólar como en la infraestructura financiera digital del país.

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