El activo digital M, perteneciente a la red MemeCore, experimentó una abrupta caída de más del 73% durante la noche del miércoles 24 de junio de 2026. Su cotización se desplomó desde aproximadamente 2,92 dólares hasta un piso de 0,51 dólares, para luego estabilizarse alrededor de los 0,80 dólares al cierre de esta edición. Hasta el momento, no se ha reportado ningún exploit, ataque informático o comunicado oficial que explique la oleada de ventas que desencadenó esta debacle.

Una caída que borró miles de millones en capitalización

El desplome arrastró consigo la capitalización bursátil del token, que pasó de rondar los 3.800 millones de dólares a situarse por debajo de los 1.000 millones de dólares en cuestión de horas. A pesar de la magnitud del movimiento, el volumen de transacciones en las últimas 24 horas apenas superó los 32 millones de dólares, una cifra modesta en comparación con la violencia del descenso.

Las advertencias de ZachXBT, dos meses antes del colapso

El investigador en criptomonedas ZachXBT ya había puesto el foco sobre M el pasado 20 de abril de 2026 a través de su cuenta en X (antes Twitter). En esa publicación, cuestionó abiertamente cómo el exchange Kraken había listado el token para negociación al contado en julio de 2025, y si realmente había superado los filtros de debida diligencia de la plataforma. Según sus pesquisas, en aquel entonces, personas con información privilegiada (insiders) habrían manipulado artificialmente el precio de M hasta alcanzar una capitalización de mercado de 6.000 millones de dólares y una valoración totalmente diluida de 18.000 millones. Además, señaló retiros por valor de 7,9 millones de dólares desde Kraken hacia 18 wallets recién creadas, movimientos que calificó como altamente sospechosos.

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ZachXBT identificó una dirección que, según sus sospechas, pertenecía al equipo de MemeCore y que habría recibido 200 millones de tokens M durante el evento de generación de tokens (TGE). Posteriormente, millones de esos tokens habrían sido transferidos a direcciones de depósito en Kraken. El investigador también destacó que los únicos logros que el equipo de MemeCore había publicitado eran el volumen generado en una plataforma de lanzamiento de tokens y la captación de usuarios mediante campañas de InfoFi, que básicamente pagan a personas por publicar contenido en redes sociales. Es importante señalar que las afirmaciones de ZachXBT no han sido verificadas de manera independiente.

¿Por qué el precio cayó en picada?

La violencia del desplome refleja la estructura que ZachXBT había descrito meses atrás: un suministro presuntamente concentrado en manos de unos pocos, una negociación limitada a un puñado de exchanges y una demanda que dependía en gran medida de campañas de promoción pagadas. Los datos de CoinMarketCap muestran un suministro en circulación de 1.310 millones de tokens sobre un suministro máximo de 10.000 millones. Esto deja un volumen enorme de tokens fuera del mercado secundario. Sin compradores suficientes para absorber la presión vendedora, el precio se hundió de forma casi vertical antes de encontrar un soporte temporal.

Silencio absoluto por parte de MemeCore

El equipo detrás del proyecto no emitió ninguna declaración pública durante las horas posteriores al colapso. La ausencia de respuesta se suma al contexto que ZachXBT había trazado en abril: un token con escasa liquidez orgánica y una demanda sostenida en gran parte por campañas incentivadas en redes sociales. La posible reacción del equipo desarrollador aún está por conocerse.

Una lección sobre la fragilidad de ciertos tokens frente a Bitcoin

El desplome de M ilustra, una vez más, la enorme distancia estructural que separa a la mayoría de los tokens del mercado de Bitcoin. La red creada por Satoshi Nakamoto lleva más de 16 años operando sin un fundador activo, sin una empresa que la controle, sin inversores de riesgo que recibieron millones de unidades a precio cero en el lanzamiento y sin campañas pagadas para sostener una demanda artificial. El suministro máximo de 21 millones de bitcoins está escrito en su código abierto y cualquiera puede auditarlo; no existe ninguna dirección que haya recibido el equivalente al 2% de toda la emisión el día del lanzamiento. La única forma de obtener nuevos bitcoins, desde el bloque génesis, ha sido la minería: un proceso abierto y competitivo donde no hay insiders, solo trabajo computacional verificable.

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