Las monedas digitales vinculadas al dólar están consolidándose como un canal predilecto para la transferencia de valor dentro y fuera de América Latina. Cada vez más individuos y corporaciones recurren a ellas para percibir pagos, enviar remesas o efectuar operaciones transfronterizas, reduciendo su necesidad de intermediarios financieros tradicionales. Según un informe reciente, el volumen anual de estas transacciones alcanza la cifra de 31.500 millones de dólares.
Un estudio revela el uso intensivo de las monedas digitales
La investigación titulada “La Economía del Éxodo” examinó direcciones de billeteras que retiran stablecoins desde plataformas de intercambio con verificación de identidad, prestando especial atención a la actividad registrada en Bitso sobre la red Tron. Los datos indican que más del 99% del valor extraído vuelve a movilizarse en un lapso de 30 días, lo que sugiere que estas criptodivisas se emplean primordialmente como vehículo de transferencia, no como reserva de valor a largo plazo.
Datos clave sobre la circulación de las stablecoins
En la muestra correspondiente a marzo de 2026, el 89% de las direcciones analizadas funcionan como billeteras de tránsito: transfieren al menos el 90% de los fondos retirados antes de que transcurra un mes. Por el contrario, solo un 6% conserva la mayor parte de esos activos sin moverlos durante un trimestre, mientras que un 5% corresponde a usuarios con actividad más frecuente o estrategias de tenencia prolongada.
El informe también señala que el retiro promedio asciende a 544 dólares, una cantidad que, según los autores, es coherente con pagos de salarios, honorarios profesionales o liquidaciones entre empresas. El análisis se basa en datos asociados a distintos exchanges, por lo que el volumen anual estimado parte de un conjunto de direcciones que retiran fondos desde estas plataformas verificadas.
El tiempo de retención de las stablecoins se alarga
Uno de los indicadores más llamativos de la investigación es el incremento en la denominada “vida media” del dólar digital, una métrica que mide el tiempo necesario para que la mitad de un saldo retirado en stablecoins vuelva a moverse. Entre marzo de 2025 y marzo de 2026, este periodo saltó de 4,7 a 10,9 días. Para los investigadores, este cambio podría reflejar que los usuarios mantienen los fondos durante más tiempo antes de gastarlos o convertirlos a moneda local, aunque las stablecoins siguen mostrando una alta velocidad de circulación frente a los mecanismos financieros convencionales.
Conclusión: una transformación financiera en marcha
En resumen, América Latina experimenta una profunda metamorfosis financiera. La actividad en la región ha sido fluctuante pero con una clara tendencia ascendente, especialmente hacia una integración financiera sistemática donde el dólar digital se ha vuelto parte cotidiana de la economía.