La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser un mero complemento para convertirse en un motor de cambio profundo en la forma en que se crea software, se contrata talento tecnológico y se estructuran las compañías. Este fenómeno, sin embargo, no impactará de manera uniforme a todos los sectores.

Áreas más expuestas a la automatización

Un estudio de Forrester indica que las labores intensivas en conocimiento, como el desarrollo de programas informáticos, se encuentran entre las más vulnerables a la automatización. En contraste, otras esferas podrían salir beneficiadas del auge de la IA. La generación, revisión y modificación de código ya pueden apoyarse en herramientas automatizadas, lo que transformará las responsabilidades de los desarrolladores y las habilidades que demandan las empresas. No se trata de reemplazar al personal, sino de reorganizar sus funciones.

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Ganadores y perdedores en el nuevo panorama

El informe identifica tres categorías con perspectivas más favorables: infraestructura, datos e inteligencia artificial, así como seguridad de identidad, acceso y redes. Estas áreas ganarán relevancia debido a la necesidad de sostener sistemas más automatizados, interconectados y dependientes de grandes volúmenes de información. Por el contrario, aquellos proveedores centrados en tareas repetitivas o modelos de facturación por hora enfrentarán una presión creciente. La integración, interoperabilidad, gobernanza, seguridad y supervisión se convertirán en prioridades para las empresas que deseen mantener su competitividad.

El software empresarial y el ecosistema Bitcoin

El software corporativo no desaparecerá, pero sí experimentará cambios significativos. Su conexión con operaciones, datos, permisos y requisitos regulatorios dificulta un reemplazo inmediato. La IA, por tanto, modificará sus funciones y procesos sin eliminar la infraestructura subyacente. Este cambio también afecta al ecosistema de Bitcoin. Si la IA incrementa la demanda de infraestructura, datos y seguridad, áreas como el análisis on-chain, la protección de carteras digitales y la automatización de servicios podrían sufrir transformaciones. Aunque el estudio no se centra en Bitcoin, es una consecuencia tecnológica inevitable.

El caso Coldcard y la ciberseguridad

Un ejemplo concreto es el de Coldcard, donde la IA está alterando la economía de la ciberseguridad. Las herramientas de IA aceleran el descubrimiento de vulnerabilidades, pero la defensa a gran escala requiere recursos mucho mayores. A medida que la IA avanza, las redes y sistemas que combinen automatización, datos, seguridad y confianza ganarán importancia, abriendo una nueva etapa de transformación para todo el ecosistema tecnológico, incluyendo el de las criptomonedas.

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