La cotización de la stablecoin USDT en el mercado venezolano ha roto la barrera de los 900 bolívares, marcando un nuevo hito en la economía digital del país. Este activo, que se ha convertido en la referencia principal para el precio del dólar no oficial, refleja la continua depreciación de la moneda local frente a las criptomonedas.
Un salto que amplía la distancia con el BCV
En plataformas de intercambio entre pares como Binance, el USDT se negocia actualmente alrededor de los 910 bolívares. Esta cifra contrasta fuertemente con la tasa oficial fijada por el Banco Central de Venezuela (BCV), que se sitúa en 773,31 bolívares. Como resultado, la brecha cambiaria se ha elevado al 19,7%, un nivel que evidencia la creciente presión sobre el bolívar.
Este incremento en el precio del USDT coincide directamente con la expansión de la liquidez monetaria en el sistema financiero nacional. Según datos oficiales del BCV, la cantidad de dinero en circulación ha crecido un 159,94% en solo siete meses, pasando de 939.000 millones de bolívares en enero a más de 2,43 billones de bolívares en agosto de 2026.
La emisión monetaria como combustible de la fuga hacia activos duros
La masiva emisión de bolívares es un factor clave en el aumento del USDT, ya que los ciudadanos buscan deshacerse de la moneda local para refugiarse en activos más estables. Ante la escasez de dólares en efectivo en la banca tradicional, que se prolonga por más de un año, la stablecoin de Tether Limited ha ocupado ese vacío, elevando su valor en el mercado venezolano un 63% en lo que va de año, desde los 560 bolívares del 1 de enero hasta los 915 bolívares del 19 de agosto.
El economista y profesor del IESA, Aarón Olmos, explica a CriptoNoticias que esta dinámica es el resultado directo de desequilibrios en la política monetaria venezolana. "El diferencial es un costo, el costo de la ineficiencia de la política cambiaria conectada con la monetaria", afirma Olmos. "Cada vez que la liquidez crece, en lugar de apagar el fuego, aviva la llama", añade, describiendo un círculo vicioso en el que los bolívares se acumulan y la gente busca transformarlos en otros activos.
¿Se puede cerrar la brecha para finales de año?
La reducción de la brecha, que pasó de un 200% a principios de año al 19,7% actual, se ha logrado mediante una combinación de factores: el BCV ha ajustado al alza el tipo de cambio oficial y la cotización del USDT experimentó un enfriamiento temporal después de alcanzar los 900 bolívares en enero. Sin embargo, el economista Agustín Berríos, en declaraciones a Globovisión, considera que esta reducción es una muestra de "mejoría" económica y un "gran logro", y confía en que la brecha desaparezca por completo antes de que termine el año.
No obstante, Olmos es más escéptico. "Si la estrategia es depreciar el bolívar para que el dólar se parezca al tipo de cambio no oficial, el fin de la brecha nunca llegará", advierte. "El mercado reacciona más rápido y sigue ensanchando el diferencial". Además, la emisión monetaria, que acumula un crecimiento superior al 160% en el año, crea un ambiente propicio para la inflación. "Es como querer apagar un incendio atizándolo con más aire", compara Olmos, quien ve difícil cerrar la brecha en lo que resta de 2026 debido a la necesidad del Ejecutivo de seguir inyectando bolívares al mercado a través del gasto público.
El USDT como marcador determinante
El auge del USDT en Venezuela refleja la búsqueda de certidumbre en un entorno de alta variabilidad monetaria. Este activo se ha integrado plenamente en el día a día de comercios y consumidores, sustituyendo al dólar en efectivo. Por ello, mientras continúe la emisión de liquidez en bolívares y la demanda de activos refugio, es probable que la cotización del USDT y la brecha cambiaria sigan siendo un marcador determinante en el mercado informal, condicionando la fijación de precios y la preservación del poder adquisitivo de los venezolanos.