El Bitcoin (BTC) logró un leve rebote tras tocar su precio más bajo en lo que va de 2026, aunque la incertidumbre persiste. En un contexto de creciente debilidad en los mercados bursátiles estadounidenses, la criptomoneda rey enfrenta presiones adicionales por salidas masivas de fondos cotizados (ETF) y una expiración de opciones con sesgo bajista. Este artículo analiza los factores que podrían definir su rumbo en el corto plazo.

Caída y recuperación: el BTC en la cuerda floja

El jueves, Bitcoin registró una caída del 9% en tres jornadas, alcanzando los 58.000 dólares, su nivel más bajo desde septiembre de 2024. Este desplome provocó liquidaciones superiores a los 1.000 millones de dólares en posiciones apalancadas alcistas. Aunque el activo digital logró recuperarse parcialmente hasta los 59.500 dólares, el ambiente entre los operadores sigue siendo tenso. Mientras tanto, el índice S&P 500 y el oro lograron borrar completamente sus pérdidas intradía, lo que refleja un contraste en el comportamiento de los activos tradicionales frente a las criptomonedas.

La publicación del índice de gastos de consumo personal (PCE) de Estados Unidos, que mostró un incremento interanual del 4,1% en mayo, fue el detonante de esta corrección. Sin embargo, la caída del petróleo Brent crudo desde 95 a 75 dólares en solo un mes ha fortalecido la confianza de los inversores en que la inflación ya tocó techo. Esto ha liberado capital que ahora fluye hacia el mercado accionario, especialmente hacia el sector tecnológico.

El atractivo de las acciones tecnológicas y la renta fija

Empresas como Micron Technology (MU), Sandisk (SNDK) y Applied Materials (AMAT) reportaron resultados trimestrales sólidos, con alzas de hasta el 18% en sus acciones. Este dinamismo contrasta con la falta de catalizadores propios para Bitcoin. La administración estadounidense ha impulsado medidas como la adquisición de una participación del 9,9% en Intel, la propuesta de 2.000 millones de dólares para computación cuántica y la apertura de tierras federales para centros de datos, lo que ha redirigido la atención de los inversores hacia el sector tecnológico.

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Además, los bonos del Tesoro a 5 años, con un rendimiento del 4,15%, se presentan como una alternativa atractiva para quienes buscan cobertura. La demanda de activos no generadores de rendimiento, como Bitcoin, ha disminuido ante la creciente probabilidad (80%) de que la Reserva Federal suba las tasas de interés en diciembre, según la herramienta FedWatch de CME. Esto contrasta con el 68% registrado hace apenas un mes.

Salidas de ETF y pérdidas de Strategy agravan el panorama

El flujo de capital hacia los ETF de Bitcoin al contado en Estados Unidos registró salidas netas de 469 millones de dólares el miércoles, una señal clara de que la demanda institucional se está debilitando. A esto se suma la situación de Strategy (MSTR), que acumula una pérdida no realizada significativa tras haber adquirido 64.100 millones de dólares en Bitcoin desde 2020. Estas noticias han minado la confianza de los inversores en el activo digital.

La expiración de opciones de Bitcoin por 13.000 millones de dólares, programada para el viernes, también juega en contra del precio. El 78% de las opciones de compra (call) están valoradas en 72.000 dólares o más, lo que sugiere que la mayoría de las estrategias alcistas expirarán sin valor. Por otro lado, el interés abierto en opciones de venta (put) superará al de las calls en 3.400 millones de dólares en Deribit, lo que refuerza el sesgo bajista.

Perspectivas: ¿Un cambio de tendencia lejano?

La relación entre Bitcoin y los mercados bursátiles se ha debilitado debido a los factores mencionados. Los traders de criptomonedas necesitan catalizadores específicos, más allá del desempeño del S&P 500, para impulsar un cambio de tendencia. Mientras tanto, la cautela domina el mercado, y la recuperación del BTC dependerá de si logra sortear las presiones bajistas actuales.

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