Un reciente sondeo del Banco Central Europeo (BCE) revela que, aunque la digitalización de las transacciones avanza en el continente, los activos digitales como las criptomonedas y las stablecoins aún no consiguen posicionarse como una opción habitual en los comercios. El estudio, que recopiló respuestas de 8.205 negocios ubicados en los países que comparten el euro, evidencia que su adopción sigue siendo prácticamente irrelevante.

Cifras que hablan por sí solas

Según los datos divulgados por la entidad, únicamente un 0,2% de las compañías acepta criptoactivos o stablecoins para pagos en línea, mientras que en los establecimientos físicos la proporción alcanza el 1%. Estas cifras contrastan fuertemente con la penetración de otros instrumentos: el efectivo es recibido por el 92% de los negocios con puntos de venta presenciales, las tarjetas por el 88% y los pagos mediante dispositivos móviles por el 68%.

El auge de los pagos móviles

Precisamente, los pagos por celular se perfilan como la modalidad que más crecimiento ha experimentado en los últimos años. Su tasa de aceptación saltó de un 36% en 2024 a un 68% en 2026, un incremento que demuestra cómo los comercios adoptan soluciones digitales cuando existe una demanda real y una infraestructura sólida que las respalde. El BCE también alerta sobre los retos que enfrenta el dinero en efectivo: la creciente automatización de los cobros, incluyendo los sistemas de autopago, podría complicar su uso y reducir su disponibilidad para quienes dependen de él.

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MiCA no ha sido la llave maestra

Este panorama se presenta después de la entrada en vigor del reglamento de Mercados de Criptoactivos (MiCA), que estableció un marco normativo común para el sector en la Unión Europea. Aunque se esperaba que esta claridad jurídica impulsara el uso de las criptomonedas como medio de pago, los datos del BCE indican que la regulación, por sí misma, no ha logrado traducirse en una mayor adopción comercial. No obstante, esto no significa que MiCA haya causado el bajo nivel de aceptación; más bien, apunta a que la normativa no resuelve por sí sola obstáculos como la falta de infraestructura, la demanda limitada, la complejidad técnica o la percepción de riesgo.

Reestructuración del mercado

El impacto de MiCA también se refleja en la configuración del ecosistema europeo. Un análisis previo de CriptoNoticias señaló que, tras finalizar el período transitorio, solo 244 de las 3.167 empresas que contaban con registros nacionales previos lograron la autorización definitiva como proveedores de servicios de criptoactivos. Esta depuración ha dejado a los operadores autorizados con una posición más destacada, mientras que algunos exchanges buscan convertirse en proveedores de infraestructura para la banca europea.

Conclusión

El BCE deja un mensaje claro: la regulación puede sentar las bases para el desarrollo de las criptomonedas, pero no asegura que los comercios tengan incentivos para integrarlas. La encuesta evidencia que, a pesar de los avances normativos, aún queda un largo trecho para que estos activos digitales se conviertan en una herramienta de pago cotidiana en la eurozona.

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