Dos investigaciones divulgadas el 11 de agosto de 2026 proponen utilizar la minería de Bitcoin (BTC) para dar salida a la energía eléctrica que no puede ser absorbida por las redes de Irlanda y Ucrania. En el primer caso, se trata de electricidad generada por parques eólicos que queda fuera del sistema; en el segundo, de la producción de centrales nucleares aisladas por daños en las líneas de transmisión a causa del conflicto bélico.

Irlanda: cómo un minero de 20 MW puede aprovechar el viento desperdiciado

Un artículo publicado en la revista académica Energy Economics modeló una instalación minera de 20 megavatios (MW) conectada a un parque eólico de 100 MW, utilizando datos horarios del mercado eléctrico irlandés correspondientes a 2024. Los resultados indican que dicho equipo podría capturar el 83% de la energía eólica que hoy se recorta por limitaciones del sistema, incrementando en un 32% los ingresos totales del parque. Si la capacidad minera se ampliara a 30 MW, la absorción de energía desaprovechada subiría al 93%, aunque el factor de utilización de los mineros bajaría del 61% al 52%. Asimismo, el factor de capacidad efectivo del parque eólico pasaría del 29% al 32%.

El problema que se aborda se ha agravado en Irlanda: cuando la generación eólica supera la capacidad de las líneas de transmisión o la demanda existente, los operadores deben reducir parte de esa producción. La proporción de energía eólica disponible que fue recortada pasó del 10,1% en 2024 (equivalente a 1,3 TWh) al 11,4% en 2025, mientras la instalación de nueva capacidad eólica avanzó más rápido que la ampliación de la infraestructura de transmisión.

El estudio también señala un límite económico: bajo las condiciones analizadas, los equipos con una eficiencia de 16 J/TH resultan viables, mientras que los modelos antiguos de 98 J/TH no son rentables. La viabilidad depende además de la evolución del precio de bitcoin frente al crecimiento del hashrate de la red.

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Ucrania: minería junto a centrales nucleares para generar ingresos millonarios

En Ucrania, los ataques rusos redujeron la capacidad de la red eléctrica de unos 36-38 GW a aproximadamente 14 GW, mientras varias centrales mantienen capacidad de generación que no puede aprovecharse plenamente debido a la destrucción de las líneas de transmisión. Una investigación del Instituto de Políticas de Bitcoin propone instalar contenedores modulares de minería directamente junto a las centrales nucleares afectadas. El despliegue podría realizarse en un plazo de seis a nueve meses, frente a los tres a cinco años que requeriría reconstruir parte de las conexiones de transmisión, cuyo costo se estima en unos 10.000 millones de dólares.

El modelo contempla una capacidad de minería de hasta 750 MW. Según las proyecciones, esa infraestructura podría generar cerca de 1.000 millones de dólares durante cinco años, destinados a contribuir al servicio de la deuda asociada a la reconstrucción energética. Además, los equipos podrían reducir su consumo cuando el sistema necesite recuperar electricidad para otros consumidores y aumentarlo cuando exista capacidad de generación sin salida suficiente hacia la red.

Casos previos y limitaciones económicas

La minería de Bitcoin ya ha sido estudiada en distintos contextos para aprovechar excedentes de generación, como en Texas, donde empresas mineras se instalaron junto a fuentes renovables y actúan como consumidores interrumpibles, o en Paraguay, donde se ha aprovechado generación hidroeléctrica excedente. En Ucrania, la empresa Energoatom ya había estudiado antes de la invasión la instalación de centros de minería junto a centrales nucleares, y posteriormente surgieron nuevas propuestas vinculadas a la central de Zaporiyia.

Sin embargo, la principal limitación sigue siendo económica: la minería necesita equipos eficientes y electricidad suficientemente barata para mantener márgenes. La existencia de energía que no puede utilizarse no garantiza por sí sola que un proyecto minero sea rentable. En Irlanda, el modelo muestra que una menor eficiencia de los equipos puede eliminar esa viabilidad incluso cuando existe generación eólica disponible. Estos casos abren un campo específico para la minería de Bitcoin dentro de la planificación energética, y si los modelos de Irlanda y Ucrania pasan del análisis académico a proyectos operativos, otros países podrían empezar a evaluar la minería no por su consumo eléctrico en términos generales, sino por su capacidad para dar un uso económico a puntos concretos donde la infraestructura energética no puede absorber toda la generación disponible.

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